Tuesday, June 15, 2010

Mil demonios descansando. Todos ellos aburridos del juego que parecía interminable.


Sé que la paz de la que ahora gozo pronto llegará a su fin.


El respiro, mi respiro no es eterno.


Despertarán. En cualquier momento. Despertarán y nada podré hacer para detenerlos, para enfrentarlos.


Entonces volveré a ser objeto de sus burlas, de sus bromas.


Entrarán en mi mente. Lo veo con claridad. Así son ellos.


Y a continuación...


Correré y gritaré y morderé mis puños hasta sangrar y giraré sobre mi propio eje hasta caer agotado y vomitaré y comeré mi vómito.


Romperé toda clase de objetos. Blasfemaré. Quemaré mis ropas.


Pediré ayuda a mi padre y a mis hermanos. Y cuando me explique, cuando exponga la razón de mi conducta, de mi sufrimiento, nadie me creerá.


Como última y desesperada medida hablaré con los demonios.


Lloraré pidiendo piedad. Suplicaré que me dejen en paz. Y escucharé sus risas hasta que, cansados de tanto sinsentido, vuelvan a dormir.


Así, tendré otro momento de paz.


Pero la paz no será eterna.

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