Monday, June 21, 2010

BANQUETE

Pocas cosas son las que comparten las diversas especies inteligentes que habitan el universo.

Pero cuando Dios al fin cayó muerto y fue cocinado -después de los rituales adecuados, por supuesto-, representantes de todas las culturas tecnológicamente avanzadas se presentaron a la más importante cena (así le llamaron los más dramáticos, ya se sabe que éstos nunca faltan).

Las únicas preguntas que se presentaron fueron respondidas rápidamente: ¿qué tipo de guisado sería el adecuado?, ¿con qué ingredientes debía preparse la carne del Altísimo?, ¿cuál sería la mejor ensalada?, ¿y qué decir de la bebida que acompañaría al plato principal? Además, las sustancias que ingiere una especie pueden resultar mortales para otra. "Hay Dios suficiente para que se elaboren millones de platillos distintos.", dijeron los más sagaces y no se equivocaron.

De todas partes llegaron naves con los mejores cocineros de cada civilización. Y ahí, en el centro del universo (centro porque en dicho lugar estaba el cadaver del Creador) trabajaron con solemnidad aquellas criaturas.

Finalmente, la escena conmovedora fue vista en todas las galaxias. Cientos de exóticos organismos degustaron en hermandad el divino cuerpo.

Es una pena que sólo la muerte del dueño del cosmos pudiera traernos la paz.


ORGULLO

El espectáculo resultó extraordinario.

Todos los diablitos saltaron aros de fuego, bailaron e hicieron malabares.

Los niños rieron y aplaudieron a más no poder. Los adultos también se sintieron fascinados.

Al final se entrevistó al responsable de la exhibición.

-¿Y en qué momento descubrió su vocación?, ¿cuándo supo que su tarea en este universo era la de amaestrar demonios?
-Bueno, seré honesto, yo en realidad quería ser exorcista, desde pequeño soñaba con esa idea, tenía grandes planes...
-¿Y qué sucedió?, ¿qué le hizo apartarse de sus sueños?
-Pues verá, cientos de demonios me atormentaban, intenté arrojarlos lejos de mi cuerpo y de mi mente...
-¿Y no pudo?
-¡Claro que pude! Y agradecería que no me interrumpiera tanto. La verdad es que pude deshacerme de todos ellos. Pero lo que viví a continuación para nada me gustó. Las noches se me hicieron eternas sin las visitas de mis amigos, sí, no ponga esa cara, terminé considerando amigos a mis demonios internos.
-¿De verdad?
-¿Me cree un mentiroso?
-No, claro que no, pero...
-Pero nada. ¿Ha pensado usted lo que sería la vida sin ellos?, ¿a qué dedicaríamos el tiempo?, nuestros demonios son nuestra razón de ser, sin su existencia nos aburriríamos terriblemente, son la sal y la pimienta. ¿De acuerdo?
-No lo sé, no lo había pensado.
-Le confesaré algo más. He recibido la visita de personas a las que se les realizó exitosamente un exorcismo y ¿sabe para qué me buscan? No me vaya a interrumpir. Me buscan para que les regrese sus tormentos. Entonces tengo que llevar a cabo una especie de "exosrcismo en reversa".
-¡Increíble!
-Créame, la existencia sin los diablitos sería insoportable. Por ello es que no es buena idea ahuyentarlos. Pero tampoco es buena idea darles completa libertad, no debemos permitirles que hagan con nosotros lo que les venga en gana, lo mejor es amaestrarlos, domesticarlos. Darme cuenta de lo anterior me llevó a descubrí mi vocación.
-¿Entonces ya no desea exorcizar demonios?
-¡Para nada! De hecho, mi oficio es superior al de los exorcistas.


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