Poesía escatológica
Gonzalo Martré es autor de las novelas satíricas Safari en la Zona Rosa (1973), Jet Set (1973), Coprofernalia (1973), Los símbolos transparentes (1978), El Pornócrata (1978), Apenas seda azul (1988), El cadáver errante (1993) y El Címbalo de Oro (2001). Pero además de novelas ha escrito cuentos, ensayos, crónicas, etc. Aquí puede leerse su cuento de ciencia ficción "Cuando la basura nos tape". Fue presidente de la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción y Fantasía (AMCyF) de 1996 a 1998.
A finales de 1997, debido a que consumí hongos alucinógenos, se me ocurrió que yo podía escribir cuentos de ciencia ficción, así que al año siguiente me uní al taller de creación literaria de la AMCyF.
Gonzalo Martré encabezó el taller por un tiempo. Entonces quienes participabamos en éste nos involucramos en un proyecto: escribir cuentos sobre la derecha y su posible llegada al poder (recuérdese que era 1998), Héctor "el chino" Chavarría también participaría.
Mi historia la titulé "¡Ya nada nos detiene!" En mi texto, 74 años después de que el Partido de Acción Neooscurantista llega al poder los condones quedan prohibidos, así, sólo es posible conseguirlos en el mercado negro: "Tan sólo este año se decomisaron del mercado negro un millón de condones y se logró el arresto de uno de los cabecillas de la venta clandestina de dichos adminículos."
El protagonista de la segunda parte es, precisamente, un hombre que transporta los condones de la fábrica clandestina a la nave-taxi que los lleva a la Luna (¿ya dije que consumía hongos alucinógenos?). En esta historia también aparece ¡Superbarrio!:
"Tanto en la Tierra como en las colonias Selenitas la gente prefería los condones mexicanos por su alta calidad, además de ser fácilmente reconocibles por tener impresa la ya vieja y mítica imagen de Superbarrio acompañado de la Mujer Maravilla en su heróica lucha contra el VIH, una lucha en la que estos superhéroes llevaban muchas batallas perdidas pero no la guerra. Los supervillanos del Partido de Acción Neooscurantista no se saldrían con la suya, seguramente al final quedarían hechos papilla."
Pero Superbarrio no sólo es mencionado por aquella imagen, el rechoncho personaje aparece en la tercera y última parte (se supone que es 12 de junio del 2087), se improvisa un ring en una colonia lunar y se enfrenta a luchadores que representan a la doble moral, la ignorancia y la mojigatería.
Incluí a Superbarrio porque estaba influído por un libro que acababa de leer: Todos somos Superbarrio de Mauricio-José Schwarz (de hecho Ya nada nos detiene es el título de un documento de la Asamblea de Barrios).
Cuando comencé a garabatear cuentos de ciencia ficción (¿ya aclaré lo de los hongos?) mi ortografía era pésima. H. Pascal me preguntaba la razón por la que yo nunca usaba acentos. Martré también me llegó a comentar que tuviera mucho cuidado con mi ortografía. Hice caso, releí el libro de Ana María Maqueo. Recuerdo estas anécdotas no sin sonrojarme, pero también con sentido del humor. De hecho, conservo ¡Ya nada nos detiene! con las correcciones -con tinta roja- de Gonzalo Martré.
Mi texto corregido por Martré
Bueno traje esto a colación porque en una anterior entrada escribí de la picardía palindrómica de Willy de Winter, ahora quiero recomendar la poesía escatológica que puede leerse en el blog de Martré: El club de los satíricos.
He aquí algunos ejemplos:
Los escritores de baño
son poetas de ocasión
que buscan en la mierda
su fuente de inspiración
En este triste cagadero
busco en vano el papel
con los tres ojos abiertos
y no puedo dar con él
Cagar da gusto,
oler da pena,
no seas cabrón
y jala de la cadena
Si tú te sientes pintor
y tus dedos son pinceles
píntale el culo a tu madre
y no pintes las paredes
El pedo es un suspiro
que brota del corazón
y sale por el culo
sólo por equivocación
Qué triste es amar
sin haber sido amado
pero es más triste cagar
sin haber almorzado
Cuando la suerte se empeña
en chingar al desgraciado
por más que se limpie el culo
siempre le queda cagado
A la orilla de la mar
yo me fui a cagar;
le pedí a Manuel
que me trajera papel.
Pero el muy cabrón
me trajo cartón,
y si no me fijo
el culo me lijo
Frente a este frío muro
labrado en piedra
lloraba mi triste culo
lágrimas de mierda
Lo dijo Sócrates
lo afirmó Platón
la última gota
siempre queda
en el pantalón
Aquí se murió una verga
y su alma anda penando.
Tengan cuidado, culeras,
no las vaya a coger cagando
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