A las afueras del metro Hidalgo se encuentra el Centro Cultural José Martí. La puerta del lado izquierdo da hacia la Alameda. Junto a esa puerta se encuentra la siguiente placa:

Fue diseñada por Reinaldo Velázquez Zebadla.
Transcribo lo que se puede leer en dicha placa:
A las tres de la mañana del domingo 18 de noviembre de 1901, la policía asalta una reunión de homosexuales, algunos de ellos vestidos de mujer. Esta redada les inventa a los gays de México un pasado que es en síntesis, la negociación con el presente. Con la palabra gay se introduce casi al mismo tiempo la defensa de los derechos humanos de los representados por ese término. Carlos Monsiváis.
A cien años, en desagravio de las 41 víctimas de la primera redada homófoba del Siglo XX en México.
Por el pleno respeto a los derechos humanos y civiles de gays y lesbianas.
Noviembre 18 de 1901-Noviembre 2001
Comunidad Lésbica-gay

Más sobre los 41 y su famoso baile, y sobre la homosexualidad masculina en el porfiriato aquí, aquí y aquí.
¿Cómo han cambiado las cosas, para el colectivo LGBT, en el Distrito Federal desde aquellas primeras horas de la mañana del 18 de noviembre de 1901 al día de hoy?
A partir de marzo del próximo año las parejas homosexuales tendrán el derecho al matrimonio. Pero hay muchas personas que no le reconocen validez a este tipo de parejas.
¿Parejas del mismo sexo? ¡Ni de chiste!, afirman los más conservadores, los que creen que una relación homosexual no puede vivirse abiertamente, pero sí vivirse en las cavernas cantineras de la noche.
El escritor Luis Zapata publicó en 1985 la novela “En jirones”, José Joaquín Blanco comenta en el prólogo:
“Es necesario señalar, de cualquier manera, que en la novedad social y cultural que ha sido en la segunda mitad de este siglo la aspiración de los homosexuales de llevar una vida abierta y aceptada, la relación de pareja no se ha dado tan fácilmente como se supone ha de darse entre heterosexuales, de modo que sin duda alguna el esfuerzo del protagonista por construirse un amor de pareja profundo y verdadero mucho revela de las dificultades, por no decir las imposibilidades, que la vida homosexual ha encontrado para dejar el tradicional nomadismo clandestino. En muchas sociedades, sobre todo en países culturalmente rezagados, como México –y más aún, en zonas como el Bajío, donde ocurre En jirones-, todo podrá ser posible para los homosexuales, menos la pareja real en una relación a la vista pública: todo conjura contra ella: familias, vecinos, religión, leyes; sólo le quedan, como décadas atrás, las cavernas cantineras de la noche. En esta medida, Sebastián está pidiendo imposibles. Hay cierto pecado de hybris, en el contexto contemporáneo y mexicano de la novela, en aspirar al amor homosexual como amor pleno, más allá de las noches de calles y bares, de las playas, los baños y los parques del homosexual nómada. Por esa ambición de no tomar su amor homosexual como recodo vergonzante, Sebastián es castigado.”
Veamos algunas de las pendejadas expresadas, sobre el matrimonio homosexual, por los sectores más ignorantes y prejuiciosos (esos que quisieran condenar a las parejas gays a la oscuridad, a lo clandestino):
* ¡Ya ni los perros!: arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda. Que la homosexualidad se presenta en “la vida salvaje” es algo que se ha estudiado. Pero don Alberto Suárez quiso justificar la pendejada que lanzó afirmando que se trataba de "un razonamiento antropológico, de lógica".
* El cielo de los homosexuales no existe: cardenal Lozano Barragán.
* El matrimonio homosexual es una estupidez: Onésimo Cepeda, obispo de Ecatepec. Cuando le pidieron que justificara su opinión, el señor apenas pudo balbucear algunas palabras.
* Por su parte, Armando Martínez, presidente del Colegio de Abogados Católicos de México, llama a “resistencia pacífica, hasta tanto la definición de matrimonio no vuelva a su cauce natural". Ha pedido a las parejas heterosexuales que por el momento no se unan en matrimonio.
También se ha cuestionado el aspecto de la adopción por parte de parejas homosexuales, dicen algunos que a los niños criados por estas parejas se les causará un daño psicológico. Pero ¿se trata de opiniones basadas en estudios realizados al respecto o de opiniones basadas en prejuicios o en lo que se imaginan?
Pues en realidad hay estudios que muestran que los gays son buenos papás.