La noche, lo sabes bien, nos regala maravillas, prodigios y portentos; pero también miserias, espantos y horrores.
Hace mucho que tus alas te permiten explorar, ir a los lugares que -dicen- no visitan las hadas decentes.
La oscuridad aparece y con ella llegan sus ángeles, pero también sus demonios; aprendiste rápidamente la valiosa lección.
Comenzó tu metamorfosis. Sentiste miedo cuando tus uñas se afilaron, cuando te crecieron pequeños colmillos.
Para sobrevivir necesitabas esos cambios.
Has sido víctima, pero también verdugo.
Conoces el amor y el odio. La paz y su ausencia.
Por ello es que de vez en cuando necesitas tomar un descanso, un respiro.
Y acudes a ella.
Es tu amiga. Te comprende, te respeta y estima. Sabes que siempre estará dispuesta a escucharte.
Mejor guía que la luna no podrías tener.
Indagación

-Me quiere... No me quiere... ¡¡Me quiere!!
Método infalible para saber si te corresponden: recurrir a las hadas de alas azules.
Después de un rato, el chico dudó de la respuesta obtenida; así, decidió corroborar el resultado.Varias horas le tomó atrapar otra. Sin ningún sentimiento de culpa ante el dolor de la pequeña criatura, comenzó la cruel investigación.
Obtuvo la respuesta deseada, pero la alegría duró poco...
¿Cuántas hadas serían despojadas de sus alas a causa de las inseguridades de un adolescente?
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