Wednesday, April 23, 2008

Los niños terribles


Se acerca el día del niño, y en esta entrada pongo una lista con algunas películas en las que aparecen esos niños en los que casi no se piensa el 30 de abril: los niños malos, crueles, sádicos, perversos... terribles. Esos niños con los que uno no quisiera toparse.


Lord of the Flies (El señor de las moscas)

Primera y más celebre novela de William Golding, fue publicada en 1954. Varios niños, debido a un accidente aéreo, se ven obligados a permanecer -sin un solo adulto- en una isla. ¿Cómo sobrevivirán?, ¿cuántos habrán muerto para cuando lleguen a rescatarlos? Los siguientes siete videos se refieren a esta obra. En el primero se muestran imágenes de dos películas basadas en esta novela, una de 1963 (dirigida por Peter Brook) y otra de 1990 (dirigida por Harry Hook).







Me llaman "Puerquito"

En una de las escenas, uno de los niños, inocentemente, le confía a otro que le llaman "puerquito". Comprenderá de inmediato que no debió hacer tal confesión.






Puerquito es asesinado (en la versión de 1963)






La muerte de Puerquito







Lord of the Flies (versión de 1990)





Puerquito es asesinado (versión de 1990)






La muerte de Simon





Der Junge Törless (El joven Törless)

¿Cuánta crueldad puede existir en un internado? En esta película de 1966 (dirigida por Volker Schlöndorff) un niño llamado Basini es sorprendido cuando le roba a uno de sus compañeros. Quienes lo sorprenden no lo acusarán con los profesores, ya que ellos mismos lo castigarán. Törless será un mudo testigo de la forma cada vez más cruel en que es humillado Basini.






The good son (El angel malvado)

Es una cinta más comercial (dirigida por Joseph Ruben en 1993) que aborda el tema de la maldad que existe en un niño (interpretado por Macaulay Culkin).









Una inocente travesura






Village of the Damned


Es una película de ciencia ficción-terror que dirigió Wolf Rilla en 1960. Los habitantes de un pueblo se desmayan, posteriormente, regresan a su vida cotidiana... En realidad las cosas cambian: algunas mujeres se encuentran extrañamente embarazadas.






El pueblo de los malditos

En 1995 John Carpenter dirigió este remake en el que actuó Cristopher Reeve.



Wednesday, April 16, 2008

Una infancia prolongada


Hay quienes afirman que los varones seremos niños toda la vida. Algunos amigos y conocidos (bueno, yo también me debo incluir) han alcanzado la adultez y, sin embargo, gustan de "cosas de adolescentes", cosas como las caricaturas, los comics, los superhéroes, la ciencia ficción, etc. Algunos confiesan que aún se sienten como “pubertos”. Este asunto de conservar características infantiles en la adultez, según algunos investigadores, ha sido beneficioso para nuestra especie...

Ya en una anterior entrada escribí sobre el libro El mono desnudo del zoólogo Desmond Morris. Ahora escribo sobre la relación entre la neotenia y la homosexualidad.

Los seres humanos podemos ser llamados monos desnudos, pues como afirma Morris: “Salvo ostensibles matas de pelo en la cabeza, en los sobacos y alrededor del aparato genital, la superficie de piel está completamente al descubierto. En comparación con otras especies de primates, el contraste es dramático.”

Algunos biólogos afirman que es erróneo llamar mono desnudo al ser humano, ¿por qué? Porque –dicen- la pérdida de vello es imaginaria; en opinión de Morris esas afirmaciones no tienen sentido: “Desde un punto de vista funcional, estamos completamente desnudos, y nuestra piel está plenamente expuesta al mundo exterior. Este estado de cosas tiene que ser aún explicado, independientemente de los pelitos que podemos contar con ayuda de una lupa.”

¿En qué momento quedamos desnudos? Es un enigma que los científicos tratan de resolver, ¿qué dificultades tienen que enfrentar para encontrar la solución?, Morris escribe: “Desgraciadamente, los fósiles no nos sirven de mucho cuando se trata de diferencias de piel o de cabello; por esto no tenemos idea del momento exacto en que se produjo la gran denudación. Podemos estar bastante seguros de que no sucedió antes de que nuestros antepasados abandonaran sus hogares de los bosques.”

El cuándo es un enigma, otro es el por qué. Hay varias ideas que tratan de explicar las razones por las que perdimos pelo, sólo me referiré a la explicación neoténica.

¿De qué se trata este asunto de la neotenia? Morris explica que se trata de un proceso por el que ciertos rasgos infantiles y/o juveniles se conservan y prolongan en la vida adulta. Así, el mono cazador se convirtió en un mono infantil.

El zoólogo afirma que cuando nace un mono típico su cerebro tiene ya el 70% de su tamaño de adulto, y que el otro 30% lo obtendrá durante los primeros meses de vida. Pero resulta que en nuestra especie, el cerebro de un bebé tiene el 23 % de su tamaño adulto; y el pleno desarrollo se alcanzará hasta los veintitrés años. “Así, pues, en nuestro caso, el crecimiento del cerebro prosigue durante los diez años después de que alcancemos la madurez sexual, mientras que, en el chimpancé, termina seis o siente años antes de que el animal sea capaz de reproducirse. Esto explica claramente lo que quisimos decir al declarar que nos habíamos convertido en monos infantiles.”

¿Y qué pasa con la desnudez de nuestra especie? Es otra característica de este proceso de conservación de características infantiles. El científico explica que cuando un chimpancé nace, éste tiene mucho pelo en la cabeza y casi nada en el cuerpo; si por neotenia, estas características se prolongaran a la edad adulta, su condición pilosa sería parecida a la del mono desnudo.
Morris matiza sus afirmaciones: nuestros antepasados se infantilizaron sólo en ciertas cosas. Continuemos con su explicación:

“De un solo golpe neoténico, fue capaz de adquirir el cerebro que le hacía falta y el cuerpo que había de acompañarle. Pudo correr verticalmente con las manos libres para empuñar armas, y al propio tiempo desarrolló el cerebro que le permitía perfeccionar estas armas. Más aún: no sólo aumentó su inteligencia para manipular los objetos, sino que prolongó su infancia, para aprender durante la misma de sus padres y de los otros adultos. Los monos y los chimpancés pequeños son juguetones, curiosos e inventivos; pero esta fase se extingue rápidamente. La infancia del mono desnudo se extendió a este respecto, a su vida sexualmente adulta. Sobraba tiempo para imitar y aprender las técnicas especiales inventadas para anteriores generaciones. Sus debilidades, como cazador físico e instintivo, podían ser más que compensadas por su inteligencia y su habilidad para la imitación. Podía ser enseñado por sus padres como nunca lo había sido un animal.”

El científico dice que la pérdida de pelo es un proceso que puede resultar peligroso, por ello es que cree que debía tener un valor por sí misma, y no que sólo es el derivado de otros cambios neoténicos más vitales como el crecimiento del cerebro. ¿En qué podría haber resultado beneficiosa la pérdida de pelo? Explica algunas propuestas (la lucha contra parásitos como los ácaros, las pulgas y las chinches; la lucha contra el calor diurno; la diferenciación sexual; etc).

Bueno, vemos que –según esta idea de la neotenia- nuestros logros como especie (y desgraciadamente también nuestros errores) se deben a que nuestra infancia se prolonga aún después de llegar a la madurez sexual.

En su libro El hombre desnudo, Morris escribe sobre la homosexualidad y la neotenia.

Según Morris los homosexuales solemos ser más creativos que los bugas. ¿Por qué? Porque la creatividad y la curiosidad son rasgos infantiles (Morris afirma que en otros monos estas características desaparecen rápidamente), y la homosexualidad se debe a que no se ha superado una etapa infantil.

El zoólogo cree que en la infancia, los monos desnudos juegan con los de su mismo sexo y que al llegar a la pubertad esa etapa se supera, bueno, según él, los homosexuales no la superamos: "por razones fundamentalmente de tipo social, una proporción pequeña de hombres y de mujeres siguen prefiriendo a los de su propio sexo." En otra parte añade: "los homosexuales manifiestan ese síndrome de Peter Pan en grado extremo, lo que les otorga una inteligencia, una inventiva y una creatividad por encima de la media." Pero, ¿hasta qué punto es un mito el asunto del "club te Tobi"? ¿Cuántos homosexuales jugamos durante nuestra infancia tanto con niñas como con niños? En realidad las ideas de Morris se muestran inexactas. De hecho hay quienes afirman que hay sexismo y homofobia en sus puntos de vista.

En el blog "Bajo el volcán" hay algunas críticas al libro El hombre desnudo (también hay respuestas interesantes):

Noticias nuevas(con ideas viejas) de Desmond Morris.

El autor del blog "Gmanfull" opina sobre el libro de Morris y escribe sobre el Club de Tobi:

¿Por qué hay hombres gay?

Friday, April 04, 2008

Al parecer dejaran de transmitir por canal 22 la serie Queer as Folk (tal vez repitan los capítulos que ya pasaron). En la página del canal hay un mini sitio dedicado a la serie (dicho espacio tiene una presentación y un resumen de cada capítulo).

Charlie Hunnam interpreta a Nathan Maloney. Nathan es un chico de 15 años que -después de un acostón- se obsesiona con Stuart Alan Jones. En uno de los capítulos, la amiga de Nathan le cuestiona sobre su obsesión (no entiende qué le ve su amigo a un "viejo"), cuando ambos son testigos del éxito que tiene Stuart para ligar en los antros, Nathan comenta que se fue a la cama con el mejor. Brian Kinney es el "Stuart" de la versión realizada en Estados Unidos, y acá leemos de ese personaje: "Vive una vida autocontenida en la que él es el centro, prefiriendo la honestidad de la lujuria a la deshonestidad (y vulnerabilidad) que percibe en el amor y en el romance."

Bueno, voy a lo que realmente quiero comentar: Charlie se ve hermoso en la serie. Lo mejor de su personaje era la fuerza que tenía, no estaba dispuesto a dejarse humillar o hacer menos (su padre, por ejemplo, al tener un gran conflicto con la homosexualidad, le dice palabras hirientes, pero Nathan no se ve a sí mismo como una víctima; en la escuela tampoco permite que le insulten).



En este video se puede ver al encantador Charlie Hunnam interpretando a Nathan Maloney:

Wednesday, April 02, 2008

Cuando en México se inventó la homosexualidad


Los elegantes carruajes llamaron la atención de los gendarmes, quienes decidieron inspeccionar aquella casa en la que se celebraba un baile. Los policías tuvieron que esperar algunos minutos, pues los invitados, entretenidos como estaban, tardaron en percatarse de que llamaban a la puerta. Enorme fue la sorpresa de los guardianes del orden, pues les abrió un hombre “vestido de mujer, con la falda recogida, la cara y labios llenos de afeite y muy dulce y melindroso de habla.” Aquel caballero no era el único vestido de mujer, muchos otros “llevaban pelucas, pechos postizos, aretes, choclos bordados y en la cara tenían pintadas grandes ojeras y chapas de color.” En realidad, en aquella fiesta no había más que una mujer, ¿cuántos hombres se encontraban presentes y cuántos de ellos vestían de mujer? La respuesta está en el corrido que compuso Vanegas Arroyo:

Hace aún muy pocos días
Que en la calle de la Paz
Los gendarmes atisbaron
Un gran baile singular.
Cuarenta y un lagartijos
Disfrazados la mitad
De simpáticas muchachas
Bailaban como el que más.

La otra mitad con su traje,
Es decir de masculinos,
Gozaban al estrechar
A los famosos jotitos
Vestidos de raso y seda
Al último figurín
Con pelucas bien peinadas
Y moviéndose con chic.

Poco faltó para que los policías golpearan a los bailarines, un policía declaró a la prensa que tuvo ganas de “emprenderla a palos y bofetadas con los bribones aquellos.” Los “cuarenta y un lagartijos” fueron detenidos y trasladados a un cuartel militar en el que fueron rapados y vestidos como reclutas. Todo esto sucedió durante la madrugada del 18 de noviembre de 1901.






Finalmente sólo se castigó a 12 de los 41 “jotitos” (cosas de la posición social y las influencias). Al principio se pensó en sumarlos al ejército, pero se determinó que no eran dignos de ello (“El ejército no puede recibir en sus filas a individuos que han abdicado de su sexo, la Nación no debe honrar con el chaco ni a quienes se han degradado con los usos del colorete y los vestidos de las prostitutas, ni a los que le sirvieron de pareja.”); así, finalmente se les envió a Veracruz, se dedicarían a la edificación de obras públicas. Pero ¿por qué la prensa de la época mencionó que en aquel baile habían participado 41 “maricones”, cuando en realidad lo habían hecho 42? Porque el “maricón” que no estaban contando (cosas de las influencias) era Ignacio de la Torre y Mier, yerno del dictador Porfirio Díaz.

La anterior es una breve descripción del famoso baile de los 41, y viene al caso porque de este suceso he encontrado información en una reciente visita a la Biblioteca del Colegio de México.

En el libro Tradiciones y conflictos. Historias de la vida cotidiana en México e Hispanoamérica (El Colegio de México y El Colegio Mexiquense, 2007) aparece un apartado titulado “Las nuevas minorías”, y en dicho apartado hay un capítulo titulado “Crónica de un baile clandestino”, mismo que fue escrito por Mílada Bazant.


En su trabajo, Bazant además de narrar los acontecimientos, trata de profundizar y exponer la forma en que se trataba a los homosexuales y lo que se pensaba de ellos.

Así, comienza su escrito narrando aspectos generales del baile nefando, la forma en que la policía irrumpió, y el tratamiento que se le dio en la prensa. Bazant nos cuenta la forma en que se trató el tema en La Tribuna, El Universal, La Patria, La Gaceta Callejera, El Popular, El Imparcial y El País.

La Tribuna y El Universal fueron los primeros en dar la noticia; fue en La Gaceta Callejera donde aparecieron las famosas caricaturas de Guadalupe Posadas (y que ilustran esta entrada) y el corrido de Vanegas Arroyo; fue La Patria la que bautizó el suceso como Los cuarenta y uno; en El Popular, un articulista que firmaba como el Diablo Rojo “construyó, el día 24, la historia de los hechos, en forma literaria, de estilo satírico, con diálogos. Le tomó tres, cuatro días para indagar qué es lo que había pasado y escribió un artículo chusco, a manera de diálogo entre dos comadres, que lleva como título El baile de los 41. El bautizo de un rorro y la rifa de un Pepito. Una vieja entre los pollos. Bigotitos Rizados, ‘¡Mírame, marchando voy!’”.

Posteriormente, la autora narra el destino de los 12 bailarines a los que se castigaría. El mencionado Diablo Rojo escribió los supuestos comentarios que realizaban los “perjumaos” mientras se dirigían a cumplir su castigo, de hecho, “escribió un diario y unas cartas, claro, ambos apócrifos, que relatan las desventuras de aquellos infelices.”






¿Y qué pasó con los que se quedaron en la Ciudad de México? “siguieron ‘luciendo sus bellas figuritas por todas partes’ como si nada hubiera pasado. Mantuvieron la costumbre de frecuentar los baños públicos, sobre todo los afamados, recién remodelados baños turcos de la Gran Alberca Pane, ubicados en Paseo de la Reforma, conocidos, aún por las autoridades, como centros de ligue para homosexuales. Pero también continuaron viviendo en la clandestinidad, perseguidos y repudiados socialmente, y sintiéndose ellos mismos como ‘anormales’ como lo testifica Salvador Novo.”

¿Después de estos hechos cómo fueron las relaciones entre Ignacio de la Torre y Porfirio Díaz? Bazant lo explica y además escribe sobre el destino de Ignacio de la Torre. Luego escribe sobre los otros bailes, reuniones similares que se siguieron organizando y de los que la prensa también se llegaba a ocupar (en estos bailes, con la ayuda de un muñeco, se simulaba un parto y un bautizo; también se solía rifar un jovencito). Este apartado termina con las siguientes palabras: “En concreto: a la luz de su época los detalles organizativos del baile de los 41 no fueron tan originales ni tan únicos. En cambio, sí era cuestión de escándalo el hecho de que saliera a la luz pública un baile de ricachones ‘jotos’ donde además estaba involucrado el yerno del presidente. Sin embargo, más allá de la condena popular hacia la fiesta, más allá de la reacción partidista de las autoridades y de su acción en torno a los pecadores pobres quienes fueron tratados como delincuentes, ¿qué había detrás de la homosexualidad en México? ¿Qué se pensaba de los ‘afeminados’?”

Comienza a ocuparse de las anteriores preguntas abordando la cuestión legal. ¿Qué decía la ley sobre la homosexualidad?, ¿qué hay sobre términos como ‘moral pública’, ‘buenas costumbres’ y ‘atentados contra el pudor’?

En la última parte Bazat trata de adentrarse en lo que se pensaba de la homosexualidad durante el Porfiriato. Se trata de un apartado sumamente interesante en el que se explica que la homosexualidad era considerada una enfermedad mental, una perversión (y había quienes suponían que existía un nexo entre las desviaciones sexuales y la criminalidad).

En el epílogo se comenta la importancia que para algunas personas tiene este suceso; Carlos Monsiváis, por ejemplo, afirmó que aquella redada inventó la homosexualidad en México, ¿por qué? Porque a partir de ese día los homosexuales en México ya no se sienten solos.

“Crónica de un baile clandestino” es una investigación que de tan interesante deja en el lector los deseos de averiguar más al respecto.