Thursday, January 10, 2008

Los dioses llegan hasta donde los seres humanos lo permitimos

Hay una frase (¿machista?) que dice que los hombres llegamos hasta donde las mujeres lo permiten, pues yo la aplico a los dioses...
Cuando el perro de Dorothy descorre la cortina pone al descubierto lo que se esconde detrás del Gran Oz: un simple mortal. Intentemos descorrer un poco la cortina.

Resulta que –según ciertas personas- los seres humanos para poder vivir nuestra sexualidad debemos andar consultando lo que dicen al respecto los dioses. Que si en la Biblia se dice tal o cual cosa, que si a don YHWH le molesta o no cierta conducta, etc. ¿Pero realmente qué hay detrás de los dioses? Pues antes que nada unos tipos que dicen ser sus representantes, o sea, unos señores que pretenden saber lo que en las alturas se espera de nosotros. ¿Esos importantes señores representan realmente a alguien? La verdad es que no. No hay la menor evidencia de que algún dios le haya revelado su voluntad a hombre alguno. Todos los dioses no son más que personajes surgidos de la imaginación humana. Los dioses no son más que fantasmas de nuestra mente. Los mandamientos y normas que supuestamente los dioses nos han revelado no son más que órdenes y mandamientos inventados por seres humanos (el truco estuvo en que en lugar de firmarlos con su nombre pusieron la firma de dios); y la vida de aquellas personas que supuestamente recibieron las importantísimas revelaciones poco tiene que ver con la vida actual, los contextos y problemas a enfrentar son diferentes. Por no hablar acerca de conocimientos adquiridos recientemente en campos como biología, química, genética, psicología, psiquiatría, neurología o sexualidad.

Por eso es que viene valiendo un pepino lo que los dioses (y sus supuestos representantes) opinen acerca de la forma en que vivimos nuestra sexualidad.

Pongo una caricatura (que apareció en La Jornada el 24 de noviembre de 2005) realizada por el Fisgón. ¿El tema? Las declaraciones del Papa Benedicto XVI acerca de la homosexualidad.

Ahh... La caricatura se titula Natzinger.


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