Manuel Ahumada, pintor y caricaturista, afirma que los ángeles no sólo tienen sexo sino que “Viven igual que nosotros, trabajan y toman camiones, pero en el cielo” .
Ahumada estudió pintura dos semestres en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, dejó de asistir cuando el plantel cambió su ubicación, ya que según el artista, le daba flojera ir hasta allá.
Ángeles de la tierra fue una muestra que incluía óleos, ilustraciones y dibujos a color en los que Miguel Ahumada mostraba su particular visión acerca de la sexualidad de los ángeles. Sobre la exposición comentaba:
“Claro que (los ángeles) tienen sexo; hace mucho tiempo pensaba que la presente exposición se llamaría ‘la respuesta bizancia’, en referencia a estas discusiones bizantinas de si tenían sexo o no, y esta era la respuesta porque todos tienen sexo, y se sabe cuál es hombre y cuál es mujer.”
En una entrevista que apareció en el diario
La Jornada (18 de septiembre del 2000), Ahumada comentaba:
“No es que me preocupe (la religión), sino que es parte de mi vida. Fui a una escuela católica y siempre estaba presente la Iglesia, como institución, como forma de vida. Ahora sigue siendo igual. O sea, no voy a la iglesia pero de todas maneras lo que me enseñaron cuando era niño era, bueno, pensar en esto y seguir una doctrina.”

Días antes de que comenzara a presentarse esta exposición,
dos jóvenes habían destruido La Patrona, un dibujo de Ahumada. Según los jóvenes “no se puede permitir que se exhiba este tipo de obras que representan un insulto para los sentimientos de los católicos devotos de la Virgen de Guadalupe... (la exhibición de la obra) daña la fe y nuestros hijos van a crecer en un ambiente carente de moral y de principios”
Lo anterior no es más que una especie de introducción a los siguientes textos en los que aparecen ángeles. En el primero se muestra que esas entidades también sienten envidia, en el segundo se ve que no siempre es bueno ser el preferido del “dueño del universo”.
EL MEJOR PROGRAMADOR
“¡En aquel día habrá gran llanto en
Yerushalaim como el llanto de Adadremon
en el valle de Har-Magedon...”
Zacarías 12:11
Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama
Armagedón. El séptimo ángel derramó su copa
por el aire; y salió una gran voz del templo del
Cielo, del trono, diciendo: Hecho está.
Apocalipsis 16:16-17
Los primeros ángeles mecánicos llegaron un lunes por la mañana al patio de las instalaciones del Campo Militar, su hermosa estructura metálica nos dejó a todos boquiabiertos.
Aquellos ángeles artificiales venían a sustituir a los antiguos, todo porque muchos habían desertado y se habían aliado a las fuerzas del mal. El número no dejaba de bajar y fue entonces cuando se volvió preocupante.
“No podemos permitir que nuestros mejores soldados y estrategas nos abandonen... Si deseamos obtener la victoria, si queremos que el triunfo sea nuestro, no podemos quedarnos con los brazos cruzados -sentenció El Jefe-, es necesario tener un igual o mayor número de soldados que El Maligno para cuando llegue la batalla final”
La idea de fabricar ángeles fue criticada y en principio calificada de ridícula, pero cuando el señor Marvin Minsky, quien en vida había sido un experto en inteligencia artificial, explicó ante el Consejo del Juicio Final que se podían programar para mantenerlos fieles a la causa -a diferencia de los ángeles biológicos que las últimas generaciones habían resultado ser muy débiles de carácter y fáciles de manipular ante su gran ambición- entonces se tomó la decisión de poner manos a la obra.
Los días se volvieron semanas y las semanas meses; el Consejo del Juicio Final esperaba ansioso ver el desenlace a tanto misterio, Marvin había trabajado en solitario y no comunicaba sus avances, su contacto con el mundo durante todo ese tiempo fue mínimo, lo estrictamente necesario. Las descalificaciones no se hicieron esperar, la voz de los detractores era cada vez más violenta: “Es una estafa, una pérdida de tiempo y de recursos, tenemos que buscar otra solución.” “Debemos poner fin a esto, debemos suspender el proyecto, dejar de brindarle apoyo y presupuesto.” La presión se estaba haciendo insoportable para quienes habían votado a favor del proyecto de Minsky.
Pero a pesar de las críticas, el proyecto siguió adelante.
Resultado: 300 individuos que serían puestos a prueba durante un año antes de fabricar la siguiente generación, que si todo salía conforme a lo planeado, sería no de 300 sino de 600 ángeles.
* * *
La hermosura de los ángeles artificiales fue motivo de envidia de los mismísimos ángeles naturales, quienes no recibieron bien a bien la noticia.
Como primera medida se pusieron en huelga, dejarían de pelear contra los ángeles caídos y demonios, y si en un plazo de 30 días no eran fundidos todos aquellos ángeles de metal, se unirían al Maligno.
Tal cosa fue tomada con preocupación no sólo por los del Consejo sino también por el mismo Dios; pero cuando los robots alados demostraron en batalla todo su poderío, la huelga no importó más.
En realidad, la superioridad de los ángeles mecánicos hacía innecesaria la presencia de cualquier otro tipo de ángeles; Minsky después programó arcángeles cuya tarea consistía en planear todos los movimientos de la guerra y los originales fueron también sustituidos, pues las máquinas resultaban ser cien veces más eficientes.
Así, pues, los arcángeles también se unieron al Maligno.
La última batalla, como se le llamaba oficialmente, fue difícil... Las fuerzas del mal estaban encantadas con todos los ángeles y arcángeles frustrados que día a día abandonaban al Todopoderoso y se les unían. “Nosotros sí los apreciamos y reconocemos su trabajo, ninguna estúpida máquina podría sustituirlos, no sufran humillaciones, no se dejen maltratar, súmense a nosotros, súmense a los que han de triunfar, a los que obtendrán el éxito” gritaban sin cansarse.
Hubo momentos de gran tensión, instantes en que las fuerzas del mal parecían estar a punto de obtener la victoria, el triunfo parecía no estar destinado para las fuerzas del bien, pero gracias a los excelentes programas de Minsky, la pelea fue ganada.
Para desgracia de los seres humanos que habían superado airosos el juicio final y que esperaban vivir felices en la Tierra, el Altísimo –como de costumbre- había cambiado de planes...
Después de varias semanas de celebración celestial, Minsky fue llamado por el mismísimo Jefe, lo cual fue motivo de sorpresa para todos los querubines, serafines y demás seres celestiales que continuaban al pie del cañón.
-Minsky -le dijo después de felicitarlo por su trabajo-, no te llamé únicamente para darte las gracias sino para encomendarte algo de gran trascendencia...
Después de varios segundos de silencio y bajando la vista por un instante preguntó:
-¿Crees que las máquinas podrían rendirme culto tal y como lo hizo la humanidad?
-...Las máquinas pueden hacer todo lo que hacen los humanos, porque los humanos son sólo máquinas, Señor. -Contestó de inmediato Minsky.
-Entonces... ¿Podrías... eh... programar hombres artificiales para obedecerme por siempre?... Me explico, conoces la historia de tu especie, ordené claramente que no comieran el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, y ya ves... después me arrepentí de haberlos creado y mandé el Diluvio Universal, claro que por mi buen corazón les di una segunda oportunidad, habrás escuchado de Noé, ¿verdad?... Pero estoy seguro de que el caos volverá tarde o temprano... cierto es que Lucifer y sus ángeles de la oscuridad han sido destruidos para siempre y que la nueva Eva no podrá ser tentada por serpiente alguna, pero... los hombres seguirán siendo hombres.
Minsky dudó contestar, ¿estaba Dios admitiendo ser un mediocre programador?, ¡¿acaso el Altísimo, la Divina Majestad, el Ser Supremo, el Todopoderoso no era capaz de programar al hombre o a cualquier criatura racional como Él quería?!
“¿Yo, el pequeño y humilde Minsky, tengo más experiencia y conocimiento en programar inteligencia que El Jefe?...”
“¡¡¡¡Ya sé que estás pensando Minsky!!!! -gritó encolerizado- Pero admito que no sé que es lo que hago mal... ¿podrías hacer lo que te pido?...”
* * *
Sin ninguna compasión, mandó Dios a la Tierra el segundo diluvio, pero en esta ocasión ningún hombre sobrevivió...
La Tierra fue poblada nuevamente por toda clase de criaturas, pero ninguna racional, por lo menos no hasta que Marvin terminó su nueva tarea...
Agradecido, Dios lo sentó a su diestra, desplazando al mismo Jesús, claro que antes le indicó:
“Minsky, deseo aclarar que en realidad fui yo quien programó a la nueva humanidad, ya que yo te creé a ti junto con todas tus capacidades y talentos premeditadamente... todo lo tenía perfectamente bien planeado...” Trató de ser convincente sin lograrlo y después de sonrojarse no tocó nuevamente el tema.
* * *
Parecía que todo el mal había pasado a la historia. Ninguna nube presagiaba la tormenta que estaba a punto de iniciarse.
Los problemas se desataron cuando uno de los robots gritó a sus congéneres:
“...No hay más Dios que Marvin Minsky, Él nos creó y programó, es al único al que debemos pleitesía... No hay más Dios que Marvin Minsky...”
Una nueva batalla se percibía en el horizonte.
Nota: Marvin Minsky es un matemático y experto en inteligencia artificial. Es cofundador del Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT (Massachusetts Institute of Technology).
AMOR Y AFLICCIÓN

Saberse indigno del amor del Todopoderoso es causa de dolor y sufrimiento.
Infinito tormento produce el saber que jamás seremos siquiera observados por el Ser Supremo. Terrible es darnos cuenta que nunca contaremos con su amor o su deprecio.
También trágico es ser merecedores de su aborrecimiento.
Pero sólo hay algo peor que su indiferencia o su odio: su amor.
Aquel mensajero celestial no era feliz a pesar de saberse poseedor del afecto del Eterno. No había goce en su corazón aun siendo una de las criaturas favoritas de la Suprema Majestad.
Y es que el amor del Altísimo no siempre resulta agradable o placentero.
Mil formas tiene de manifestarse el cariño del Señor.
En ocasiones es necesario aceptar la tortura para complacer a quien debemos nuestra existencia.
La noche puede ser larga cuando con sus tenazas nos oprime el dueño del universo.
El tiempo parece detenerse cuando el Excelso nos cubre con su sombra.
***
Más de mil gemidos se escucharon antes del amanecer.
Incontables sollozos lanzó aquel en quien se deleitaba el habitante de las alturas.
Un millón de embates fueron necesarios para que la faena llegara a su fin...
El ángel se levantó del lecho y limpió sus lágrimas.
Una sensación de vacío le aprisionaba el alma.
Sabía perfectamente que el dolor –físico y moral- lo acompañaría por mucho tiempo...
Sin pensarlo dos veces, comenzó nuevamente la búsqueda.
No ignoraba que, mientras no encontrara una hembra adecuada, el Omnipotente continuaría acudiendo a él por las noches...
***
Después de una intensa búsqueda, se acercó a una buena candidata.
¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo: Bendita tú entre las mujeres...
Aquellas palabras turbaron a la joven que de pasar las pruebas preliminares permitiría un merecido descanso al mensajero del Señor.
¡Has hallado gracia cerca de Dios! -A la mujer en la que tenía puestas sus esperanzas exclamó el ángel sodomizado...