Wednesday, April 18, 2007

Joterias newtonianas 2
o
De mi insistencia en dedicarme a la prensa del corazón


En una entrada anterior escribí acerca de la relación entre Isaac Newton y Nicolás Fatio de Duillier. He aquí el mensaje que me envió un "científico" de nombre Genaro:

Sin duda Fatio era homosexual, pero no se desprende eso de las cartas de Newton, así que este último no lo era.

Se me hace patetico ver como quereis demonizar la figura de un genio como Isaac Newton y veo que para ello no habeis nombrado al primer amor de Newton (una mujer) que según él mismo era y será la unica; al romper ambos la relación esta no duda en aprovecharse de Newton para sacarle dinero. ¿Por qué no hablais de esto? ¿Por qué os obstinais los NO cientificos en ver la dificultad de los genios con el trato interpersonal como derivado de la homosexualidad? y no simplemente como conosecuencia de su genialidad. ¡¡¡Ahm!!! y por cierto Leonardo Da Vinci tampoco era homosexual: fue un enemigo suyo que veia como su clientela para retratarse en cuadros bajaba quien decidio denunciar su supuesta homosexualidad sabiendo que en aquellos tiempos se penaba con el exilio. Supongo que este comentario lo borrareis, sino intentais antes demostrar que lo que digo es falso. Es curioso como de todo lo que se puede leer de los grandes genios del pasado ustedes leen sus cartas en busca de verdades que ya están en vuestras mentes y que por lo tanto siempre encontraran una frase que las justifique o que "os de sin duda la razon".

Tal vez seais vosotros quienes debais declarar vuestra homosexualidad y no buscar en la vida de otros lo que no hay, por esta regla de tres ¿era tambien Paul Erdös homosexual? ¡¡¡NO!!! pero ya teneis otro con quien meteros; la gente prefiere leer prensa del corazon aunque sea de hace 3 siglos a leer CIENCIA.

ATENTAMENTE: UN CIENTIFICO.


Al científico le respondí en mi otro blog. Sólo quiero resaltar que para Genaro, plantear la posibilidad de que Newton fuera homosexual es "demonizar su figura".

Ayer fui a la Biblioteca Central en Ciudad Universitaria, estuve en el quinto piso, revisé algunos libros sobre Newton para algunas entradas que deseo escribir, y sobre Newton y Fatio encontré lo siguiente:

Paul Strathern, en su libro "Newton y la gravedad" (publicado por Siglo Veintiuno de España Editores en la colección Los científicos y sus descubrimientos, y cuya clasificación -por si a alguien le interesa revisarlo- es QC16 N7 S7718), escribe que Fatio de Duillier era un joven matemático suizo que había conocido al filósofo y matemático alemán Leibniz y al físico holandés Huygens. Sobre el tema que nos ocupa anota:

"Fatio le cayó bien a Newton de inmediato, y en poco tiempo se había establecido entre ellos un estrecho vínculo emocional. Newton incluso comenzó a hacer generosas referencias a Fatio en sus artículos científicos, en reconocimiento a los retazos de información que Fatio le proporcionaba (lo cual era ya de por sí un gran honor, sin duda). Newton buscó alojamiento cerca de Fatio mientras estaba en Londres, y éste incluso le sugirió que abandonase sus habitaciones en Cambridge y se instalase en Londres. Según Richard S. Westfall, el gran biógrafo moderno de Newton, su relación con Fatio ‘fue la experiencia más profunda que tuvo en su vida adulta’. Cuando estaban separados, se intercambiaban cartas de intenso contenido."

Según leemos Newton trabajó animadamente en óptica, alquimia y teología:

"Enamorarse (a pesar de que él no tuviera ni idea de que eso era lo que le había sucedido) le dio a Newton, que por entonces contaba con 48 años, fuerzas renovadas."

Strathern escribe que un día que Newton fue a misa, su perro Diamond tiró una vela encendida (es la primera vez que leo sobre el perro del genio), tal cosa provocó un incendio que "redujo a cenizas años y años de inestimable trabajo." A esta desgracia le siguieron otras dos: Newton sufre una crisis de fe en la alquimia, y rompe con Fatio:

"Fatio había estado gravemente enfermo y poco después, sin previo aviso, anunció que su madre había fallecido y que debía volver a Suiza. Newton estaba desolado, no paraba de enviar angustiadas cartas a Fatio, rogándole que se instalase en Cambridge con él. Fatio no se decidía a partir, fuertemente atraído por Newton. El intercambio de cartas llegó a adquirir un tono febril hasta que, de repente, se interrumpió. No podemos hacer nada más que intentar imaginar el por qué".

Newton pudo recuperarse. Para Fatio las cosas fueron más difíciles:

"Al parecer Fatio tuvo una depresión todavía peor, desapareció por completo del mundo de las matemáticas, y lo último que se supo de él es que estaba viviendo con una secta religiosa extremista de exiliados franceses. Newton jamás volvería a emprender grandes obras científicas, a pesar de que elaboró sumarios de obras inéditas hasta entonces, que contribuyeron considerablemente a mejorar su reputación. Cuando se recuperó de su enfermedad, sus amigos le animaron a buscar algún tipo de trabajo de prestigio en Londres..."

Aceptó la dirección de la Casa de la Moneda, ahí se ocupó de la reacuñación y de perseguir exitosamente a los falsificadores de monedas.

Por su parte, Jane Jakeman, en su libro "Newton. Guía para jóvenes" (de Editorial Lóguez, y clasificación QC16 N7 J3518), escribe:

"Más ferviente fue su amistad con un matemático suizo, Fatio de Duillier, 20 años más joven que Newton; amistad de naturaleza posiblemente homosexual y emocionalmente muy intensa. Ninguno de los dos hombres se casó jamás. En una carta a su hermano Fatio comentaba: 'Las razones por las que no me casaré probablemente durarán tanto como mi vida', refiriéndose quizás a su relación con Newton."

Sobre la correspondencia que mantuvieron anota:

"Las cartas de Newton demuestran unos sentimientos que parecen ir más allá del mero interés por alentar a un joven y prometedor científico. Se vio profundamente afectado cuando Fatio sufrió una grave enfermedad y sugirió al joven que se mudara a Cambridge a una habitación próxima a la suya propia. Se ofreció a pasarle una manutención si no tenía suficiente dinero. Finalmente, el traslado no llegó a realizarse."

Jakeman expone lo que ya escribí en la otra entrada: la relación se interrumpe bruscamente. Jakeman sigue:

"Parece que Newton estaba profundamente enamorado y encantado con la admiración que le profesaba el joven, demasiado insustancial para resultar una amenaza intelectual, en comparación con científicos como Hooke, con quien Newton se había enfrentado. Ambos tenían un interés común por la alquimia, pero Fatio pudo hablar de ello en público, un tema sobre el que Newton prefería ser discreto, quizás por temor al ridículo."

Sobre la personalidad del que podría haber sido el "novio" de Newton, Jakeman explica:

"Fatio tenía una personalidad inestable, experimentaba súbitos cambios de humor, mudando sus planes por menos de nada. Tenía, desde luego, mucho que ganar si lograba el apoyo de los científicos más eminentes de Europa y, al final, Newton debió de intuir su ambición. Su relación se estaba volviendo peligrosamente íntima."

¿Qué le preocupaba a Newton? ¿Por qué se rompió la relación entre Newton y Fatio? Jakelman plantea una posibilidad:

"A estas alturas de su carrera, Newton se había convertido en una figura pública, a quien sus rivales miraban con envidia y si Fatio se hubiera mudado a Cambridge, podría haber sido blanco de las iras homófobas. Cabe recordar que la homosexualidad, en aquella época, no sólo era un delito, sino que además era severamente castigada."

Después de finalizar su relación con Fatio, Newton perdería su anterior consistencia mental. Jakelman agrega:

"Cualquiera que fuesen las causas, el fervor de su relación se apagó, sumiendo a Newton en una profunda depresión que pareció oscurecer su mente."

Jakelman finaliza este asunto exponiendo algunos detalles del que se conoce como "el año negro de Newton".

Por supuesto que este tema continuará...

Afortunadamente para mi curiosidad, muchos historiadores parecen estar interesados en hacer prensa del corazón.