Heterosexualidad: perversión que detectada a tiempo (esto es, antes de la pubertad) es fácil de curar
(Segunda parte)
¿Cómo recibirá la tropa a su comandante? El Oficial de Orientación Temporal escucha los temores de Marygay:
-¿Y qué descubrirán ellos en mí? ¿No se resentirán de recibir órdenes de un atavismo heterosexual? ¿Un dinosaurio?
-Conocen la historia; no te culparán por ser lo que eres. Si intentaras tener sexo con uno de los hombres, entonces sí podría haber problemas.
Ella explica que fue separada del único hombre al que quiere. ¿Por qué no los pusieron en la misma misión?, ¿por qué no la pusieron bajo las órdenes de William? El oficial le explica:
-Dejando a un lado el asunto heterosexual, él estaría más preocupado por tu seguridad que por la misión. La tropa se daría cuenta y se resentiría de ello.
-Vaya, ¿eso no ocurre nunca en tu nuevo mundo perfecto? ¿Nunca tenéis a un comandante que se enamore de alguien bajo su mando?
-Por supuesto que ocurre; hetero u homo, el amor llega a veces. Pero son separados y a veces castigados, o al menos reprendidos. –Desechó aquello con un gesto de la mano-. En teoría. Si no es muy evidente, ¿a quién le importa? Pero contigo y con William, sería una irritación constante para la gente a vuestras órdenes.
-La mayoría de ellos nunca han visto heterosexuales, supongo.
-Ninguno de ellos. Es algo detectado muy pronto y fácil de curar.
-Maravilloso. Quizá puedan curarme a mí.
-No. Me temo que tiene que hacerse antes de la pubertad. –Se echo a reír-. Lo siento. Te estabas burlando de mí.
-¿No crees que el hecho de que sea hetero va a dañar mis habilidades de mando?
-No; como he dicho, saben cómo solía ser la gente...
¿Por qué en la sociedad que imagina Haldeman la heterosexualidad es considerada una enfermedad? La cuestión nos lleva a preguntarnos acerca de las razones por las que en una sociedad ciertas conductas pueden ser consideradas psicopatológicas. ¿Qué condiciones llevan a la construcción de una cierta “naturalidad” en cuanto a la sexualidad? ¿Son “naturales” la monogamia y la heterosexualidad? ¿Por qué nuestra sociedad considera antinaturales las expresiones no heterosexuales? Regresemos a la historia de Haldeman...
Marygay realmente se siente incomoda: “Voy a encerrarme en una lata con otras 130 personas para quienes mi vida más personal y privada es algo tan exótico como el canibalismo. Algo tan raro que ni siquiera tienen un epíteto para ello. Estaba segura de que terminarían encontrando uno”.
La tropa recibe la primera etapa del entrenamiento antes de abordar el Bolívar; la segunda etapa la reciben dentro de la nave, mientras se dirigen a la base del enemigo. Durante este período Marygay se da la oportunidad de experimentar cosas nuevas.
Risa Danyi y Sharn Taylor (ambas oficiales) “eran conscupicentes por naturaleza y curiosas acerca de mi heterosexualidad, y mientras que ambas eran estúpidamente adictas a los estimulantes yo no probaba ninguno. Cuando estuve la primera vez en el ejército, teníamos que obedecer a una ‘orden del día’ rotativa respecto a dormir con quién, así que dormí con todos los soldados masculinos de la compañía más de una vez, y aunque dormir juntos no significaba que tuvieras que practicar el sexo, era poco deportivo negarse (...) Incluso a bordo de la nave, cuando nos librábamos de la orden del día de dormir, hubo muchos cambios de literas. Yo estuve principalmente con William, pero ninguno de los dos era exclusivo (lo cual hubiera sido considerado extraño, en nuestra generación). Nadie era fértil, así que no había ninguna posibilidad de un embarazo accidental”.
Un día Marygay recibe una propuesta:
-No has dicho nada al respecto, así que supongo que nunca has amado a una mujer. –Carraspeó, nerviosa-. Quiero decir practicar el sexo. Sé que amaste a tu madre.
-No. –No supe cómo explicarlo-. No era tan común; quiero decir que sabía que había chicas y mujeres que estaban juntas. De ese modo.
-Bien. –Me dio una palmada en el codo-. Lo sabes.
-Oh, sí. Quiero decir, sí, lo comprendo. Gracias, pero yo...
-Sólo quería decir, ya sabes, somos del mismo rango. Es incluso legal. –Rió nerviosamente; si todas las regulaciones fueran rotas tan entusiásticamente, seríamos una masa indisciplinada, no un ejército.
No estuve segura de qué decir. Hasta que ella realmente preguntó, no había pensado en la posibilidad excepto como una abstracción.
-Todavía lloro a William –dije. Asintió y me dio otra palmada, y dejó el asunto.
Pero por supuesto eso no fue todo. Podía visualizarlas a ella y a Sharn, por ejemplo, practicando el sexo; lo había visto en los escenarios y en los cubos muy a menudo. Pero no podía ponerme en su lugar. No de la forma en que podía visualizarme a mí misma estando con uno de los hombres, en especial Sid, Isidro Zhulpa. Era tranquilo, introspectivo, sombríamente hermoso. Pero demasiado bien equilibrado como para contemplar una perversión sexual que me implicara.
Más adelante lamenta no haber recurrido a la “realidad virtual” mientras estuvo en Cielo:
“...había tenido el impulso de intentar un viaje, enchufándome a una simulación de sexo lesbiano, el único tipo que estaba disponible para las mujeres”
Entrenar técnicas de combate era la principal actividad dentro de la nave... Las cosas con Cat Verdear se dieron de forma natural. Ni siquiera se habían percatado del momento en que la sociabilidad se había transformado en sexo.
“... éramos una pareja natural en la práctica de combate cuerpo a cuerpo, siendo más o menos de la misma edad física y condición. Eso creaba una especie de intimidad, y el hecho de que oficiales y personal especializado tuvieran una ducha separada de los demás hombres y mujeres nos proporcionaba otro aliciente. Aurelio y Karl ocupaban un lado, y Cat y yo ocupábamos el otro. Nos enjabonábamos la espalda la una a la otra, y finalmente la parte delantera”.
No sólo se trataba de sexo, también compartían sentimientos. “Todavía amaba a William, pero de no mediar un milagro nunca volvería a verle. Lo que sentía por Cat era algo más que sólo amistad, y según sus estándares y los de todos los demás no había nada extraño en ello. Y no había ninguna forma en la que pudiera tener un futuro con Sid o cualquiera de los otros hombres.”
Pero las cosas no son tan sencillas para Marygay, busca ayuda para superar los conflictos que le causa el giro que tiene su vida sexual. Acude con su nueva pareja al psicólogo de la Fuerza de Choque, a la consejera sexual femenina y al consejero sexual masculino.
“Eso dio como resultado un adminículo mecánico que nos hizo reír pero que usamos ocasionalmente, que hacía que el sexo fuera un poco más como con un hombre. Cat simpatizó con mi necesidad de aferrarme a mi pasado, y dijo que no le importaba que yo recordara a William cuando estaba con ella. Pensaba que, aunque perverso, era romántico”.
De cualquier forma, Marygay no pierde interés sexual por los hombres: “Si un hombre y una mujer se cruzaban conmigo, siempre me sentía más interesada hacia el hombre. Así que amaba a una mujer, pero como lesbiana no era un gran éxito”.
Una vez que llegan a Aleph-10 descubren que la humanidad ha dado otro paso en su evolución, para bien o para mal, ya no hay enemigo que enfrentar... y no porque los taurinos hayan sido derrotados... humanos y taurinos deciden fundirse. Al resultado de esa unión ¿puede seguírsele llamando humano?
Al final Haldemann menciona que Marygay y William se reencuentran y tienen un hijo (como escribí al principio, eso ya estaba escrito en La Guerra Interminable). Pero, y esto lo aclara el propio autor, se equivoca quien crea que se trata de un final feliz: “Marygay y William vuelven a estar juntos –el libro termina con el anuncio del nacimiento de su primer hijo-, pero están juntos en un planeta prisión, preservados como curiosidades genéticas en un universo donde la raza humana ha abandonado su humanidad en una monstruosa relación con su antiguo enemigo”.
En la novela Paz interminable cuenta lo que Marygay y William deciden hacer al respecto, “O mueren intentándolo”. (¡Sopas!)
4 comentarios:
Me encanta tu blog, enhorabuena.
MARTÍN, UN TRABAJO MUY INTERESANTE.
H.CHAVARRÍA
MARTÍN, UN TRABAJO MUY INTERESANTE.
H.CHAVARRÍA
Muchas gracias Héctor.
Saludos.
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