Monday, May 05, 2008

José Fernando Velázquez Damián es el autor del blog Un misterio a la vez. ¿Es antinatural la homosexualidad?, de eso trata un artículo que subió a su blog el 22 de enero de 2007, dicho artículo fue escrito por Scott Bidstrup, la traducción es del mismo José Fernando, a quien agradezco su permiso para publicar el texto en este espacio.


El "crimen natural contra la naturaleza"


Un breve examen del comportamiento homosexual en animales Un ensayo en hypertexto de Scott Bidstrup

“El universo es no sólo es más raro de lo que suponemos, sino más
raro de lo que podemos suponer. ”
--J.B.S. Haldane, biólogo evolutivo—


La sodomía ha sido estigmatizada siglo tras siglo, en muchas culturas alrededor del mundo y a través del tiempo, buscando sobre todo estigmatizar las relaciones entre miembros del mismo sexo. Casi invariablemente, cuando es criminalizada, los que la criminalizan (o lo harían) se refieren a ella como “crimen contra la naturaleza” o el “pecado contra la naturaleza.” La presunción es que el comportamiento homosexual es una perversión, y una perversión únicamente humana, resultado de lo que se presume es una atracción aprendida a los miembros del mismo sexo.

Hay solamente un problema con esa asunción: Nada en ella es verdad.

J.B.S. Haldane no puede haber tenido en mente la homosexualidad cuando pronunció su famosa cita sobre un universo raro, pero sus palabras han demostrado ser más premonitorias de lo que podría imaginarse. En las aproximadamente 1.000 a 3.000 especies cuyo comportamiento ha sido bien investigado y descrito en la literatura, aproximadamente 450 han demostrado tener comportamientos homosexuales claros. Aprenderemos en este ensayo que la homosexualidad no es en absoluto exclusivamente un patrón cultural occidental europeo como algunos cristianos, fundamentalistas musulmanes y afrocentristas (e incluso algunos políticos africanos) han mantenido por largo tiempo. No es siquiera único de los seres humanos. Y cualquier comportamiento homosexual que se nombre: sexo anal, individuos del mismo sexo que se besan, relaciones a largo plazo entre miembros del mismo sexo, rituales de apareamiento exclusivos de parejas homosexuales, todos estos y muchos más son comúnmente encontrados en el reino animal.


La profundidad y la extensión de la homosexualidad humana y animal

La homosexualidad, para los propósitos de este ensayo, se puede definir como la vinculación de pareja y sexo que ocurre entre dos o más miembros del mismo sexo de la misma especie.

La profundidad y la extensión de la experiencia homosexual humana son más amplias de lo que la mayoría de los heterosexuales piensan. Lejos del simple “acostón”, la homosexualidad a menudo, incluso generalmente, implica la vinculación de pareja tan profunda y tan duradera como la que se da entre miembros de parejas heterosexuales. Las parejas homosexuales han sido examinadas para determinar cómo se compara el vínculo homosexual con su equivalente heterosexual, y se ha encontrado que tienden a formar parejas (los grupos con vínculos afectivos de más de dos personas no son desconocidos), y esos enlaces se asemejan a los de parejas heterosexuales en longevidad y profundidad. ¿Cuántas veces ocurre esto? Las cifras varían dependiendo de cómo se haga la pregunta, pero la homosexualidad ronda entre el 3.5% y el 10.1% de la población. Estos números son sorpresivamente constantes a través de culturas y a través del tiempo. ¿Cuál es el porcentaje de homosexuales que forman parejas? No lo conozco, pero tiene que ser alto. Entre mis conocidos en la comunidad gay, la mayoría están en relaciones a largo plazo, y solamente un par de ellos son solteros. La mayor parte de los que son solteros recientemente terminaron alguna relación y están buscando activamente una nueva pareja. A juzgar por esta evidencia personal, ésta tiene que ser la norma.

Esto no quiere decir que todos los homosexuales tiendan a formar parejas. Algunos eligen ser promiscuos y no desean estar implicados en relaciones a largo plazo. Con todo, mi experiencia es que éste es generalmente el caso de hombres gays más jóvenes, y refleja a menudo una carencia de madurez emocional. Para el momento en que tales hombres se acercan a la treintena, comienzan a desear el vínculo y compromiso emocional que las relaciones a largo plazo ofrecen. Y entonces buscan asentarse en esas relaciones.

En términos de la extensión de la experiencia, la gama pasa por la masturbación mutua al sexo anal y oral, caricias, besos y acercamientos, y fetiches.

El comportamiento homosexual a través del reino animal tiene una amplia gama también. No sabemos si hay fetiches implicados, puesto que no podemos preguntarles, y la mayoría de los animales no fabrican herramientas, pero sabemos que cada comportamiento sexual realizado por homosexuales humanos se ha observado en animales homosexuales, incluyendo la fabricación y uso de juguetes sexuales. ¡Entre delfines, se ha observado incluso el uso de la sopladura como orificio receptivo!


Vínculos de parejas del mismo sexo en animales

Tal como los seres humanos, los animales forman a menudo relaciones a largo plazo del mismo sexo. En las especies en las cuales esto ocurre normalmente en parejas heterosexuales, no debe representar una gran sorpresa, pero si es una sorpresa en especies donde los lazos heterosexuales no se forman para durar. Esto es verdad para los delfines nariz de botella, que no se sabe formen parejas heterosexuales, pero que de hecho forman parejas homosexuales, incluyendo sexo, y a menudo durando toda la vida.

En los animales en los cuales se forman “grupos de solteros”, tal como el bisonte, gacelas, antílopes, el pavo salvaje y los gallos de roca de Guinea, no es poco común que se formen parejas del mismo sexo que duran hasta un miembro de la pareja abandona la relación para procrear. No es tampoco extraño que la preferencia homosexual se forme entre miembros de tales grupos del soltero; cuando les es ofrecida la oportunidad de relacionarse con miembros del sexo opuesto o el mismo sexo, eligen el mismo sexo.

El patrón humano de la bisexualidad también aparece en animales. En algunos casos, los animales prefieren el mismo sexo en un punto en sus vidas, y cambian de preferencia más adelante. Pueden incluso cambiar y luego volver de preferencias. En algunos casos, los animales pueden buscar sexo con individuos de cualquier sexo al azar.

En animales con un patrón de crianza estacional, la homosexualidad puede incluso ser estacional. Las morsas masculinas, por ejemplo, forman parejas homosexuales y tienen sexo entre ellos fuera de la estación de procreación, pero tomaran un patrón heterosexual durante la estación reproductiva.


En absoluto inusual

Si estás tentado a creer que todo esto es altamente inusual y fuera de lo ordinario, prepárate para una sorpresa. El comportamiento homosexual no sólo es común, sino aún más común en otras especies que en seres humanos. Mientras que los números son difíciles de obtener, hay algunos que presentan algunos patrones interesantes. En avestruces, la homosexualidad masculina es mucho más común que bisexualidad, pero entre ciervos, la bisexualidad es más común que homosexualidad. Entre nuestros parientes vivos más cercanos, los chimpancés bonobo, pocos son exclusivamente heterosexuales u homosexuales. De hecho, se ha observado que casi todos son exclusiva y permanentemente bisexuales.

En cuanto a números, aquí hay algunos:


La frecuencia de la homosexualidad no parece estar correlacionado con el predominio de un sexo dentro de una especie. Un ciertas especies demuestran cocientes sesgados del sexo, pero entre ellos, la homosexualidad no es más común que en otras especie. Por ejemplo, los tordos gigantes y los mirlos de ala roja muestran proporciones macho-hembra de hasta cuatro a uno, y en zanates y halcones, las hembras predominan, pero la homosexualidad no se ha demostrado en ninguna de las especies. El por qué es un misterio.

La homosexualidad en el reino animal es un hecho innegable. Es tan natural como puede ser. Puesto que es tan común, es por lo tanto lógico para los opositores de las derechos gay intentar rebatirlo.


Tratando de explicar la homosexualidad animal

“Pseudo-heterosexualidad.” Ésta es la explicación preferida de los opositores de los derechos gay. Afirman que la homosexualidad animal es el resultado de una escasez, o indisponibilidad, de compañeros heterosexuales. Hay un número de problemas con esta hipótesis.

Primero, en muchas especies con cocientes sesgados de género, la homosexualidad se observa con más frecuencia en el sexo que se considera escaso que en el sexo con exceso de individuos.

En segundo lugar, en una cierta especie cuando el enlace homosexual se forma si un género es abundante, el otro sexo no forma enlaces homosexuales cuando hay exceso de estos. Los pingüinos de Humboldt son un ejemplo. Los varones forman enlaces homosexuales cuando hay un exceso de varones, pero las hembras no lo hacen.

Tercero, en otras especies, los enlaces homosexuales ocurren con la misma frecuencia sin importar si hay un exceso, y a veces con más frecuencia entre poblaciones equilibradas que sesgadas. De hecho, entre babuinos amarillos, entre el 17% y el 24% de individuos jóvenes se involucran en relaciones del mismo sexo, cuando la proporción de género es igual en su población; entre babuinos amarillos más viejos, los varones exceden en número a las hembras por dos a uno, pero las relaciones homosexuales ocurren en el solamente cerca del 10% de tales individuos.

El argumento de la “heterosexualidad negada”. Una variación de la pseudo-heterosexualidad, este argumento postula que los machos menos atractivos son privados de la oportunidad de reproducirse y por lo tanto buscan a otros varones por satisfacción sexual.

El problema con este argumento está en que muchas especies en las cuales varios machos cuidan el harem del macho alfa, no hay diferencia entre varones superiores e inferiores y aún así hay enlaces homosexuales. Esto se ha demostrado en bueyes del almizcle, bisonte americano, y los leones de mar de Nueva Zelanda entre otros.

Entre parejas homosexuales femeninas de macacos japoneses y de los langurs Hanuman que se envuelven en comportamientos homosexuales, los varones que se acercan a la pareja pueden ser amenazados o incluso atacados.

Cuando el vínculo homosexual ocurre en ausencia de parejas del sexo opuesto, los miembros de tales parejas a menudo se oponen a tentativas de “convertirlas” nuevamente en heterosexuales. Aun cuando son privados de su parejas homosexuales, los loros de frente blanca del Amazonas no se revertirán, y los erizos orejudos han rechazado a compañeros heterosexuales hasta por dos años y medio, gran parte de su vida natural. En el caso de los pigargos gigantes y de búhos de granero hembras, cuando son mantenidos en cautiverio sin compañeros del sexo contrario, los vínculos homosexuales de parejas entre hembras son tan fuertes que cuando éstas eran inseminadas, criaban en pareja los polluelos resultantes.

Los vínculos homosexuales pueden ser fuertes. Entre los macacos rhesus machos, macacos cangrejeros, delfines nariz de botella, chitas y gaviotas de cabeza negra, con parejas del mismo sexo, los miembros de la pareja muestran considerable estrés al ser separados. En todos los casos, los individuos no mostraron interés en parejas del sexo opuesto que les fueron ofrecidas, y demostraron considerable alegría y exhuberancia cuando fueron reunidos nuevamente con el compañero.

La hipótesis de la “identidad equivocada”. Ésta intenta explicar la homosexualidad animal arguyendo que el individuo se “confunde” y es incapaz identificar a un miembro del sexo opuesto.

El problema con esto es que en algunos animales la diferencia entre sexos es obvia. El color, la forma o tamaño sumamente distinta del cuerpo son una pista obvia, y aún así en estas especies, los enlaces homosexuales ocurren, aún cuando la forma del cuerpo hace difícil el sexo.

Otro problema con esta hipótesis es el hecho de que las parejas homosexuales a menudo utilizan rituales de cortejo muy distintos a los de parejas heterosexuales. ¿Si fuera un caso de identidad equivocada, cómo sucedería ésto? En el caso de animales bisexuales, se ha visto que distintos sistemas de cortejo son utilizados por el mismo individuo al cortejar una pareja homosexual o a una heterosexual. Esto no sucedería si el problema fuera un caso de identidad equivocada.

“La hipótesis de la anormalidad conductual”. La asunción aquí es que el comportamiento es una manifestación de un proceso de enfermedad.

Los científicos que sostienen esta hipótesis examinan a los animales buscando anormalidades genitales, en la suposición que hay alguna clase de desequilibrio hormonal. El hecho es que raramente encuentran anormalidades, nunca con una frecuencia que sea estadísticamente significativa. La suposición equivocada de algunos científicos es que la homosexualidad es una clase de condición hermafrodita. No lo es, y es por eso que nunca encuentran lo que están buscando.

¿Si la homosexualidad es una manifestación de un proceso de enfermedad, por qué la homosexualidad se observa en mismo grado tanto en las poblaciones en cautiverio como en poblaciones salvajes, o en poblaciones salvajes diversas? Lo que estuviera causando la enfermedad no puede estar igualmente presente en todos los casos, en cautiverio y en estado salvaje, así que las diferencias en la frecuencia deberían ser mayores. Pero raramente lo son. ¿Por qué?

“La hipótesis del control de población”. El problema con esta hipótesis es que las observaciones de campo la contradicen directamente. Se ha observado que en poblaciones de mosqueros ocrillos y urogallos, entre otras, aún cuando hay disponibles parejas del sexo opuesto, territorio y tierra para la crianza, algunos individuos todavía forman lazos homosexuales, y el porcentaje que lo hace raramente fluctúa, aún cuando la población está bajo tensión.


Algo anda mal en el zoológico

Los críticos de estas investigaciones señalan que si la homosexualidad existiera realmente en animales, habría sido observado en parques zoológicos. Bien, ha sido observada, tanto tiempo como han existido los zoológicos.

Los encargados de parques zoológicos que han observado este comportamiento históricamente lo atribuyeron a la presencia de los factores de estrés que existen en los zoológicos pero no en la vida salvaje. Ésa ha sido siempre la suposición. Factores tales como el aislamiento de individuos del mismo sexo. Carencia de actividades estimulantes. Habitats artificiales. Dieta artificial. Entonces cuando los informes de campo de comportamientos similares comenzaron a llegar, la existencia de la homosexualidad en animales se hizo muy evidente para ignorarla. Hoy, los estudiosos del comportamiento animal aceptan de manera general el hecho de la homosexualidad animal.


Conclusión

Hay claramente una amplia gama de comportamientos homosexuales en el reino animal. Es extenso, común e imposible de negar o descartar. La homosexualidad es tan natural como hierba verde en verano, y es tiempo de aceptar ese hecho.

Los pájaros lo hacen. Se ha descrito en 130 especies de pájaros. Las abejas lo hacen. Las parejas animales del mismo se besan y acarician con afecto y la dulzura obvios. Las parejas homosexuales masculinas y femeninas forman lazos duraderos y rechazan, amenazan, e incluso luchan con rivales potenciales cuando se presentan. Las parejas del mismo sexo se involucran en casi cualquier medio concebible de expresión sexual a través del reino animal.

El tiempo ha llegado para detener la criminalización de algo que es tan normal, tan natural, tan inofensivo y tan común entre los animales y reconocer que eso que llamamos “sodomía” es absolutamente natural después de todos.

Somos animales. Y siendo animales, debemos dejar fingir que no lo somos. Aquello que llamamos el “crimen contra la naturaleza” es natural, y no debe ser un crimen.

(c) 2006 por Scott Bidstrup, todos derechos reservados. Usado conpermiso.

Fuente: http://www.bidstrup.com/sodomy.htm

Nota: Agradezco profundamente al Sr. Scott Bidstrup por permitirme hacer la traducción, tratando siempre de ser fiel al texto original, así como permitirme publicarla en este espacio. Espero que este post abra un sano debate sobre la evidencia científica mencionada.

Wednesday, April 23, 2008

Los niños terribles


Se acerca el día del niño, y en esta entrada pongo una lista con algunas películas en las que aparecen esos niños en los que casi no se piensa el 30 de abril: los niños malos, crueles, sádicos, perversos... terribles. Esos niños con los que uno no quisiera toparse.


Lord of the Flies (El señor de las moscas)

Primera y más celebre novela de William Golding, fue publicada en 1954. Varios niños, debido a un accidente aéreo, se ven obligados a permanecer -sin un solo adulto- en una isla. ¿Cómo sobrevivirán?, ¿cuántos habrán muerto para cuando lleguen a rescatarlos? Los siguientes siete videos se refieren a esta obra. En el primero se muestran imágenes de dos películas basadas en esta novela, una de 1963 (dirigida por Peter Brook) y otra de 1990 (dirigida por Harry Hook).







Me llaman "Puerquito"

En una de las escenas, uno de los niños, inocentemente, le confía a otro que le llaman "puerquito". Comprenderá de inmediato que no debió hacer tal confesión.






Puerquito es asesinado (en la versión de 1963)






La muerte de Puerquito







Lord of the Flies (versión de 1990)





Puerquito es asesinado (versión de 1990)






La muerte de Simon





Der Junge Törless (El joven Törless)

¿Cuánta crueldad puede existir en un internado? En esta película de 1966 (dirigida por Volker Schlöndorff) un niño llamado Basini es sorprendido cuando le roba a uno de sus compañeros. Quienes lo sorprenden no lo acusarán con los profesores, ya que ellos mismos lo castigarán. Törless será un mudo testigo de la forma cada vez más cruel en que es humillado Basini.






The good son (El angel malvado)

Es una cinta más comercial (dirigida por Joseph Ruben en 1993) que aborda el tema de la maldad que existe en un niño (interpretado por Macaulay Culkin).









Una inocente travesura






Village of the Damned


Es una película de ciencia ficción-terror que dirigió Wolf Rilla en 1960. Los habitantes de un pueblo se desmayan, posteriormente, regresan a su vida cotidiana... En realidad las cosas cambian: algunas mujeres se encuentran extrañamente embarazadas.






El pueblo de los malditos

En 1995 John Carpenter dirigió este remake en el que actuó Cristopher Reeve.



Wednesday, April 16, 2008

Una infancia prolongada


Hay quienes afirman que los varones seremos niños toda la vida. Algunos amigos y conocidos (bueno, yo también me debo incluir) han alcanzado la adultez y, sin embargo, gustan de "cosas de adolescentes", cosas como las caricaturas, los comics, los superhéroes, la ciencia ficción, etc. Algunos confiesan que aún se sienten como “pubertos”. Este asunto de conservar características infantiles en la adultez, según algunos investigadores, ha sido beneficioso para nuestra especie...

Ya en una anterior entrada escribí sobre el libro El mono desnudo del zoólogo Desmond Morris. Ahora escribo sobre la relación entre la neotenia y la homosexualidad.

Los seres humanos podemos ser llamados monos desnudos, pues como afirma Morris: “Salvo ostensibles matas de pelo en la cabeza, en los sobacos y alrededor del aparato genital, la superficie de piel está completamente al descubierto. En comparación con otras especies de primates, el contraste es dramático.”

Algunos biólogos afirman que es erróneo llamar mono desnudo al ser humano, ¿por qué? Porque –dicen- la pérdida de vello es imaginaria; en opinión de Morris esas afirmaciones no tienen sentido: “Desde un punto de vista funcional, estamos completamente desnudos, y nuestra piel está plenamente expuesta al mundo exterior. Este estado de cosas tiene que ser aún explicado, independientemente de los pelitos que podemos contar con ayuda de una lupa.”

¿En qué momento quedamos desnudos? Es un enigma que los científicos tratan de resolver, ¿qué dificultades tienen que enfrentar para encontrar la solución?, Morris escribe: “Desgraciadamente, los fósiles no nos sirven de mucho cuando se trata de diferencias de piel o de cabello; por esto no tenemos idea del momento exacto en que se produjo la gran denudación. Podemos estar bastante seguros de que no sucedió antes de que nuestros antepasados abandonaran sus hogares de los bosques.”

El cuándo es un enigma, otro es el por qué. Hay varias ideas que tratan de explicar las razones por las que perdimos pelo, sólo me referiré a la explicación neoténica.

¿De qué se trata este asunto de la neotenia? Morris explica que se trata de un proceso por el que ciertos rasgos infantiles y/o juveniles se conservan y prolongan en la vida adulta. Así, el mono cazador se convirtió en un mono infantil.

El zoólogo afirma que cuando nace un mono típico su cerebro tiene ya el 70% de su tamaño de adulto, y que el otro 30% lo obtendrá durante los primeros meses de vida. Pero resulta que en nuestra especie, el cerebro de un bebé tiene el 23 % de su tamaño adulto; y el pleno desarrollo se alcanzará hasta los veintitrés años. “Así, pues, en nuestro caso, el crecimiento del cerebro prosigue durante los diez años después de que alcancemos la madurez sexual, mientras que, en el chimpancé, termina seis o siente años antes de que el animal sea capaz de reproducirse. Esto explica claramente lo que quisimos decir al declarar que nos habíamos convertido en monos infantiles.”

¿Y qué pasa con la desnudez de nuestra especie? Es otra característica de este proceso de conservación de características infantiles. El científico explica que cuando un chimpancé nace, éste tiene mucho pelo en la cabeza y casi nada en el cuerpo; si por neotenia, estas características se prolongaran a la edad adulta, su condición pilosa sería parecida a la del mono desnudo.
Morris matiza sus afirmaciones: nuestros antepasados se infantilizaron sólo en ciertas cosas. Continuemos con su explicación:

“De un solo golpe neoténico, fue capaz de adquirir el cerebro que le hacía falta y el cuerpo que había de acompañarle. Pudo correr verticalmente con las manos libres para empuñar armas, y al propio tiempo desarrolló el cerebro que le permitía perfeccionar estas armas. Más aún: no sólo aumentó su inteligencia para manipular los objetos, sino que prolongó su infancia, para aprender durante la misma de sus padres y de los otros adultos. Los monos y los chimpancés pequeños son juguetones, curiosos e inventivos; pero esta fase se extingue rápidamente. La infancia del mono desnudo se extendió a este respecto, a su vida sexualmente adulta. Sobraba tiempo para imitar y aprender las técnicas especiales inventadas para anteriores generaciones. Sus debilidades, como cazador físico e instintivo, podían ser más que compensadas por su inteligencia y su habilidad para la imitación. Podía ser enseñado por sus padres como nunca lo había sido un animal.”

El científico dice que la pérdida de pelo es un proceso que puede resultar peligroso, por ello es que cree que debía tener un valor por sí misma, y no que sólo es el derivado de otros cambios neoténicos más vitales como el crecimiento del cerebro. ¿En qué podría haber resultado beneficiosa la pérdida de pelo? Explica algunas propuestas (la lucha contra parásitos como los ácaros, las pulgas y las chinches; la lucha contra el calor diurno; la diferenciación sexual; etc).

Bueno, vemos que –según esta idea de la neotenia- nuestros logros como especie (y desgraciadamente también nuestros errores) se deben a que nuestra infancia se prolonga aún después de llegar a la madurez sexual.

En su libro El hombre desnudo, Morris escribe sobre la homosexualidad y la neotenia.

Según Morris los homosexuales solemos ser más creativos que los bugas. ¿Por qué? Porque la creatividad y la curiosidad son rasgos infantiles (Morris afirma que en otros monos estas características desaparecen rápidamente), y la homosexualidad se debe a que no se ha superado una etapa infantil.

El zoólogo cree que en la infancia, los monos desnudos juegan con los de su mismo sexo y que al llegar a la pubertad esa etapa se supera, bueno, según él, los homosexuales no la superamos: "por razones fundamentalmente de tipo social, una proporción pequeña de hombres y de mujeres siguen prefiriendo a los de su propio sexo." En otra parte añade: "los homosexuales manifiestan ese síndrome de Peter Pan en grado extremo, lo que les otorga una inteligencia, una inventiva y una creatividad por encima de la media." Pero, ¿hasta qué punto es un mito el asunto del "club te Tobi"? ¿Cuántos homosexuales jugamos durante nuestra infancia tanto con niñas como con niños? En realidad las ideas de Morris se muestran inexactas. De hecho hay quienes afirman que hay sexismo y homofobia en sus puntos de vista.

En el blog "Bajo el volcán" hay algunas críticas al libro El hombre desnudo (también hay respuestas interesantes):

Noticias nuevas(con ideas viejas) de Desmond Morris.

El autor del blog "Gmanfull" opina sobre el libro de Morris y escribe sobre el Club de Tobi:

¿Por qué hay hombres gay?

Friday, April 04, 2008

Al parecer dejaran de transmitir por canal 22 la serie Queer as Folk (tal vez repitan los capítulos que ya pasaron). En la página del canal hay un mini sitio dedicado a la serie (dicho espacio tiene una presentación y un resumen de cada capítulo).

Charlie Hunnam interpreta a Nathan Maloney. Nathan es un chico de 15 años que -después de un acostón- se obsesiona con Stuart Alan Jones. En uno de los capítulos, la amiga de Nathan le cuestiona sobre su obsesión (no entiende qué le ve su amigo a un "viejo"), cuando ambos son testigos del éxito que tiene Stuart para ligar en los antros, Nathan comenta que se fue a la cama con el mejor. Brian Kinney es el "Stuart" de la versión realizada en Estados Unidos, y acá leemos de ese personaje: "Vive una vida autocontenida en la que él es el centro, prefiriendo la honestidad de la lujuria a la deshonestidad (y vulnerabilidad) que percibe en el amor y en el romance."

Bueno, voy a lo que realmente quiero comentar: Charlie se ve hermoso en la serie. Lo mejor de su personaje era la fuerza que tenía, no estaba dispuesto a dejarse humillar o hacer menos (su padre, por ejemplo, al tener un gran conflicto con la homosexualidad, le dice palabras hirientes, pero Nathan no se ve a sí mismo como una víctima; en la escuela tampoco permite que le insulten).



En este video se puede ver al encantador Charlie Hunnam interpretando a Nathan Maloney:

Wednesday, April 02, 2008

Cuando en México se inventó la homosexualidad


Los elegantes carruajes llamaron la atención de los gendarmes, quienes decidieron inspeccionar aquella casa en la que se celebraba un baile. Los policías tuvieron que esperar algunos minutos, pues los invitados, entretenidos como estaban, tardaron en percatarse de que llamaban a la puerta. Enorme fue la sorpresa de los guardianes del orden, pues les abrió un hombre “vestido de mujer, con la falda recogida, la cara y labios llenos de afeite y muy dulce y melindroso de habla.” Aquel caballero no era el único vestido de mujer, muchos otros “llevaban pelucas, pechos postizos, aretes, choclos bordados y en la cara tenían pintadas grandes ojeras y chapas de color.” En realidad, en aquella fiesta no había más que una mujer, ¿cuántos hombres se encontraban presentes y cuántos de ellos vestían de mujer? La respuesta está en el corrido que compuso Vanegas Arroyo:

Hace aún muy pocos días
Que en la calle de la Paz
Los gendarmes atisbaron
Un gran baile singular.
Cuarenta y un lagartijos
Disfrazados la mitad
De simpáticas muchachas
Bailaban como el que más.

La otra mitad con su traje,
Es decir de masculinos,
Gozaban al estrechar
A los famosos jotitos
Vestidos de raso y seda
Al último figurín
Con pelucas bien peinadas
Y moviéndose con chic.

Poco faltó para que los policías golpearan a los bailarines, un policía declaró a la prensa que tuvo ganas de “emprenderla a palos y bofetadas con los bribones aquellos.” Los “cuarenta y un lagartijos” fueron detenidos y trasladados a un cuartel militar en el que fueron rapados y vestidos como reclutas. Todo esto sucedió durante la madrugada del 18 de noviembre de 1901.






Finalmente sólo se castigó a 12 de los 41 “jotitos” (cosas de la posición social y las influencias). Al principio se pensó en sumarlos al ejército, pero se determinó que no eran dignos de ello (“El ejército no puede recibir en sus filas a individuos que han abdicado de su sexo, la Nación no debe honrar con el chaco ni a quienes se han degradado con los usos del colorete y los vestidos de las prostitutas, ni a los que le sirvieron de pareja.”); así, finalmente se les envió a Veracruz, se dedicarían a la edificación de obras públicas. Pero ¿por qué la prensa de la época mencionó que en aquel baile habían participado 41 “maricones”, cuando en realidad lo habían hecho 42? Porque el “maricón” que no estaban contando (cosas de las influencias) era Ignacio de la Torre y Mier, yerno del dictador Porfirio Díaz.

La anterior es una breve descripción del famoso baile de los 41, y viene al caso porque de este suceso he encontrado información en una reciente visita a la Biblioteca del Colegio de México.

En el libro Tradiciones y conflictos. Historias de la vida cotidiana en México e Hispanoamérica (El Colegio de México y El Colegio Mexiquense, 2007) aparece un apartado titulado “Las nuevas minorías”, y en dicho apartado hay un capítulo titulado “Crónica de un baile clandestino”, mismo que fue escrito por Mílada Bazant.


En su trabajo, Bazant además de narrar los acontecimientos, trata de profundizar y exponer la forma en que se trataba a los homosexuales y lo que se pensaba de ellos.

Así, comienza su escrito narrando aspectos generales del baile nefando, la forma en que la policía irrumpió, y el tratamiento que se le dio en la prensa. Bazant nos cuenta la forma en que se trató el tema en La Tribuna, El Universal, La Patria, La Gaceta Callejera, El Popular, El Imparcial y El País.

La Tribuna y El Universal fueron los primeros en dar la noticia; fue en La Gaceta Callejera donde aparecieron las famosas caricaturas de Guadalupe Posadas (y que ilustran esta entrada) y el corrido de Vanegas Arroyo; fue La Patria la que bautizó el suceso como Los cuarenta y uno; en El Popular, un articulista que firmaba como el Diablo Rojo “construyó, el día 24, la historia de los hechos, en forma literaria, de estilo satírico, con diálogos. Le tomó tres, cuatro días para indagar qué es lo que había pasado y escribió un artículo chusco, a manera de diálogo entre dos comadres, que lleva como título El baile de los 41. El bautizo de un rorro y la rifa de un Pepito. Una vieja entre los pollos. Bigotitos Rizados, ‘¡Mírame, marchando voy!’”.

Posteriormente, la autora narra el destino de los 12 bailarines a los que se castigaría. El mencionado Diablo Rojo escribió los supuestos comentarios que realizaban los “perjumaos” mientras se dirigían a cumplir su castigo, de hecho, “escribió un diario y unas cartas, claro, ambos apócrifos, que relatan las desventuras de aquellos infelices.”






¿Y qué pasó con los que se quedaron en la Ciudad de México? “siguieron ‘luciendo sus bellas figuritas por todas partes’ como si nada hubiera pasado. Mantuvieron la costumbre de frecuentar los baños públicos, sobre todo los afamados, recién remodelados baños turcos de la Gran Alberca Pane, ubicados en Paseo de la Reforma, conocidos, aún por las autoridades, como centros de ligue para homosexuales. Pero también continuaron viviendo en la clandestinidad, perseguidos y repudiados socialmente, y sintiéndose ellos mismos como ‘anormales’ como lo testifica Salvador Novo.”

¿Después de estos hechos cómo fueron las relaciones entre Ignacio de la Torre y Porfirio Díaz? Bazant lo explica y además escribe sobre el destino de Ignacio de la Torre. Luego escribe sobre los otros bailes, reuniones similares que se siguieron organizando y de los que la prensa también se llegaba a ocupar (en estos bailes, con la ayuda de un muñeco, se simulaba un parto y un bautizo; también se solía rifar un jovencito). Este apartado termina con las siguientes palabras: “En concreto: a la luz de su época los detalles organizativos del baile de los 41 no fueron tan originales ni tan únicos. En cambio, sí era cuestión de escándalo el hecho de que saliera a la luz pública un baile de ricachones ‘jotos’ donde además estaba involucrado el yerno del presidente. Sin embargo, más allá de la condena popular hacia la fiesta, más allá de la reacción partidista de las autoridades y de su acción en torno a los pecadores pobres quienes fueron tratados como delincuentes, ¿qué había detrás de la homosexualidad en México? ¿Qué se pensaba de los ‘afeminados’?”

Comienza a ocuparse de las anteriores preguntas abordando la cuestión legal. ¿Qué decía la ley sobre la homosexualidad?, ¿qué hay sobre términos como ‘moral pública’, ‘buenas costumbres’ y ‘atentados contra el pudor’?

En la última parte Bazat trata de adentrarse en lo que se pensaba de la homosexualidad durante el Porfiriato. Se trata de un apartado sumamente interesante en el que se explica que la homosexualidad era considerada una enfermedad mental, una perversión (y había quienes suponían que existía un nexo entre las desviaciones sexuales y la criminalidad).

En el epílogo se comenta la importancia que para algunas personas tiene este suceso; Carlos Monsiváis, por ejemplo, afirmó que aquella redada inventó la homosexualidad en México, ¿por qué? Porque a partir de ese día los homosexuales en México ya no se sienten solos.

“Crónica de un baile clandestino” es una investigación que de tan interesante deja en el lector los deseos de averiguar más al respecto.

Friday, March 28, 2008

Entrada dedicada a Marcio, a quien le encantaba t.A.t.U.


Not gonna get us







All The Things She Said


Monday, March 24, 2008

Levítico 18:22


¿Por qué tenemos religión? es el título de un libro del psicólogo y antropólogo Pascal Boyer. Un creyente diría (obviamente) que tenemos religión porque Dios nos ha revelado su voluntad. Y cualquier respuesta que pretenda dar un ateo, carecerá de sentido para los creyentes; el ateo podría hablar de cuestiones psicológicas, o de la forma en que evolucionó el cerebro humano, pero para el creyente esas no serán respuestas satisfactorias. ¿Podría un antropólogo creyente abordar científicamente la cuestión del por qué de la existencia de la religión o de la creencia en Dios? Tal vez no, ya que los científicos, por su propia forma de investigar, no proponen respuestas que requieran de la existencia de lo sobrenatural. En ¿Por qué la gente cree en Dios? el filósofo Michael Shermer intenta comprender por qué el ser humano recurre al pensamiento mágico (anteriormente Shermer ya había publicado ¿Por qué la gente cree en cosas raras?). Otro intento es el libro Dios ¿por qué seguimos creyendo? de Andrew Newberg, se trata de un acercamiento desde las neurociencias (Newberg expone lo que sucede en el cerebro mientras se medita o se hace oración), aunque en este caso el autor sí cree en Dios.

Claro que el pensamiento humano es complejo, se puede creer en Dios y considerar que las religiones son invento del ser humano (Thomas Paine es un ejemplo de ello). Entonces, aunque no se podría abordar científicamente la cuestión de la creencia en Dios (a menos que se encuentre una forma racional de mezclar lo sobrenatural con lo natural, cosa que nadie ha logrado), pero sí la de por qué inventamos o creamos religiones.

De cualquier forma, estoy de acuerdo con Bertrand Russell: “La objeción intelectual a la religión consiste en que no hay razones para considerar que alguna es verdadera.”

Lo que en esta entrada deseo hacer es plantear preguntas, sólo eso. ¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad?, ¿cuál fue el pecado de Sodoma?, ¿cómo interpretar las palabras del Levítico?, ¿qué significa, en este libro, el término abominación? Pero sobre todo, si realmente el Antiguo Testamento condena los actos homosexuales ¿por qué lo hace? Como no creo en Dios, asumo que cualquier cosa que ordenara Yavhé en realidad era una orden meramente humana. ¿Qué tenían en mente los hombres que escribieron aquello de “no te echarás con varón como con mujer: es abominación”?

Me parece que los trabajos del antropólogo Marvin Harris pueden ayudar a encontrar respuestas.

¿Tienen los estilos de vida una explicación racional? Marvin Harris cree que sí.

Harris dice que los estilos de vida son irracionales sólo en apariencia. Veamos un estilo de vida: los hindúes se niegan a comer carne de vaca aun cuando mueren de hambre. ¿Es esto racional?, ¿cómo explicar este comportamiento?

En Vacas, cerdos, guerras y brujas Harris examina estilos de vida que, como el ejemplo que mencioné, parecen enigmas insolubles.


En el prólogo explica que ciertos estudiosos de las ciencias sociales consideran que los estilos de vida no pueden ser explicados, esos expertos afirman que “sólo Dios sabe por qué los kwakiutl queman sus casas, por qué los hindúes se abstienen de comer carne de vaca, o los judíos y musulmanes aborrecen la carne de cerdo, o por qué algunas gentes creen en mesías mientras otras creen en brujas.” Pero no pueden encontrarse explicaciones cuando se considera que no hay respuestas satisfactorias a los enigmas.

Harris parte de un supuesto: “la vida humana no es simplemente azarosa o caprichosa.” Así, al investigar teniendo su supuesto en mente, encuentra la recompensa: la anhelada explicación: “Con los años he descubierto que los estilos de vida que otros consideraban como totalmente inescrutables tenían en realidad causas definidas y fácilmente inteligibles.”

Harris es un antropólogo materialista. Afirma que los fenómenos culturales pueden explicarse estudiando las circunstancias prácticas. Para este autor, los estilos de vida parecen misteriosos porque se valoran las explicaciones espiritualizadas; en cambio, Harris dice que lo que se debe hacer es buscar las actividades ordinarias (triviales o vulgares) en que se fundan: “Entiendo por explicación trivial o vulgar la que se apoya en la tierra y está integrada por tripas, sexo, energía, viento, lluvia y otros fenómenos palpables y ordinarios.” Así, la razón por la que los judíos no comen carne de cerdo no estaría en los cielos, sino en la tierra. Entonces, siguiendo los argumentos de Harris, la explicación al Levítico 18:22 también estaría fundamentada en cuestiones terrenales.

Pero Harris también explica que buscar razones materiales no es fácil, ya que puede ser complicado encontrar los factores materiales que están involucrados en el estilo de vida que se busca comprender: “Cada estilo de vida se halla arropado en mitos y leyendas que prestan atención a condiciones sobrenaturales o poco prácticas.”

Otra dificultad que se presenta es que los que participan en un cierto estilo de vida son incapaces de explicarlo (la conciencia cotidiana no puede explicarse a sí misma), Harris considera que nuestro estado mental ordinario es ya una conciencia profundamente mistificada.

Al final del prólogo escribe sobre un tema polémico dentro de las ciencias sociales y la filosofía: ¿pueden estudiarse los fenómenos sociales de la misma manera como se estudian los fenómenos naturales?, ¿puede tratarse la conciencia humana como un objeto? Harris está convencido de que es posible dar una respuesta científica a fenómenos sociales como los estilos de vida. Y en su libro ofrece algunas respuestas, mismas que no considera certeras, sino sólo probables y razonables. Y es mejor –argumenta- una respuesta probable a la falta de respuesta. ¿Pueden existir otras explicaciones alternativas? Claro, y Harris se muestra dispuesto a preferirlas siempre y cuando “cumplan mejor los requisitos de demostración científica y en la medida que expliquen tanto.”
Dos de los estilos de vida que analiza son el amor hindú a las vacas y la razón por la que los judíos no comen carne de cerdo.

No comentaré detalladamente las ideas que desarrolla al respecto, sólo mencionaré que se trata –como ya lo decía el autor en el prólogo- de cuestiones prácticas.

Los hindúes, al no comer carne de vaca, obtienen más beneficios energéticos (la India, afirma Harris, utiliza su ganado vacuno con mayor eficiencia que Estados Unidos). El pueblo elegido, de no haber existido la prohibición de comer carne de cerdo, hubiera afectado dramáticamente el ecosistema.

Sobre este último punto escribe Harris. “Creo que la Biblia y el Corán condenaron al cerdo porque la cría de cerdos constituía una amenaza a la integridad de los ecosistemas naturales y culturales de Oriente Medio (...) los cerdos constituían más una amenaza que una ventaja para las poblaciones agrícolas aldeanas y semisedentarias.” Harris analiza las condiciones existentes en la región y algunos aspectos fisiológicos de los cerdos.

Llegamos a un punto importante: la forma en la que el cerdo se convirtió en un tabú religioso. Harris escribe: “Como sucede con el tabú que prohíbe comer carne de vaca, cuanto mayor es la tentación, mayor es la necesidad de una prohibición divina. Generalmente se acepta esta relación como adecuada para explicar por qué los dioses están siempre tan interesados en combatir tentaciones sexuales tales como el incesto y el adulterio. Aquí lo aplico simplemente a un artículo alimenticio tentador. El Oriente Medio es un lugar inadecuado para criar cerdos, pero su carne constituye un placer suculento. La gente siempre encuentra difícil resistir por sí sola estas tentaciones. Por eso se oyó decir a Yavhé que tanto comer el cerdo como tocarlo era fuente de impureza. Se oyó repetir a Alá el mismo mensaje y por la misma razón: tratar de criar cerdos en cantidades importantes era una mala adaptación ecológica. Una producción a escala pequeña sólo aumentaría la tentación. Por consiguiente, era mejor prohibir totalmente el consumo de carne de cerdo, y centrarse en la cría de cabras, ovejas y ganado vacuno. Los cerdos eran sabrosos, pero resultaba demasiado costoso alimentarlos y refrigerarlos.”

Pero hay también otros alimentos que se prohíben en la Biblia, ¿cuál es la explicación en cada caso? Harris esboza una, y a continuación anota: “Ahora es el momento adecuado para rechazar la afirmación que sostiene que todas las prácticas alimenticias sancionadas por la religión tienen explicaciones ecológicas. Los tabúes cumplen también funciones sociales, como ayudar a la gente a considerarse una comunidad distintiva. La actual observancia de reglas dietéticas entre los musulmanes y judíos que viven fuera de sus tierras de origen del Oriente Medio cumple perfectamente esta función.”

Ahora pregunto ¿cómo explicar la orden “no te echarás con varón como con mujer: es abominación”? Sería interesante que Harris se ocupara de este asunto (si lo ha hecho, agradeceré que el lector me lo haga saber). En el párrafo anterior Harris apunta algo que puede ser la respuesta: “Los tabúes cumplen también funciones sociales, como ayudar a la gente a considerarse una comunidad distintiva.”

De hecho, Daniel Helminiak, en su texto Lo que realmente dice la Biblia acerca de la homosexualidad, es lo que propone: “De acuerdo con la creencia judía, Israel era el ‘pueblo elegido de Dios’ y estaba unido a Dios por medio de un convenio, un pacto. Ese convenio requería que los israelitas no tomaran parte en las prácticas religiosas de los cananitas, el pueblo que los israelitas habían conquistado ‘con la ayuda de Dios’ y cuyo territorio habían tomado como su ‘tierra prometida’. Para permanecer separados de los gentiles, para ser como Dios el Señor y no como otra gente, era para ser ‘santos’, apartados, ser diferentes, escogidos, parecidos a Dios, bendecidos. Entonces, el cometido principal del código de santidad era mantener a Israel diferente de los gentiles (...) La homogenitalidad hacía que un hombre fuera como un Cananita.Y para los israelitas, el pueblo elegido de Dios, esto era inaceptable.”

¿Será esa la razón de ser de la orden que aparece en el Levítico?